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Finalizan las obras de mejora de las cubiertas, pináculos y hastiales de la catedral de León

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La cubierta de la catedral de León junto a la balaustrada, hastiales y pináculos superiores han sido objeto de una intervención desarrollada por el Ministerio de Cultura, que ha terminado esta semana, y que renueva aspectos clave para la conservación del monumento.

La cubierta de esta catedral, la de gótico más puro de España, sufrió un aparatoso incendio en 1966, y desde la reparación de entonces no había sido atendida de forma integral, por lo que se estaban registrando humedades por diversas filtraciones que ahora se ha remediado.

Una tarea importante ha sido la creación de una serie de pasarelas para caminar sobre la cubierta sin causar daños, y también entre el tejado y las bóvedas, lo que permite una mejor atención al edificio.

Asimismo, se ha facilitado un sistema de anclaje para ubicar góndolas que puedan permitir el acceso a los muros y vitrales exteriores, sin necesidad de realizar andamiajes, como ocurría hasta ahora, así como una serie de actuaciones que mejoran el control ante incendios y la circulación del aire.

Otra actuación ha sido la sustitución de los grapas metálicas dejadas en la piedra durante la restauración del siglo XIX.

Si en la antigüedad las grapas eran de hierro, los restauradores del XIX pensaron que eran mejor las de bronce, pero la oxidación de las mismas ha generado roturas de numerosas piedras, por lo que ahora se están sustituyendo por grapas de acero inoxidable.

Estas intervenciones en cubierta alta, hastíales, pináculos y otros elementos pétreos de la fachada del templo, han contado con un presupuesto de 750.000 euros, y se han llevado a cabo por la empresa Esoca, bajo el control de Mariano Díez Sáenz de Miera, encargado de redactar el proyecto de rehabilitación.

Para el arquitecto conservador, ha sido especialmente importante la planificación de sistemas para facilitar las revisiones y planes de conservación e intervenciones futuras.

"La catedral es como un anciano, con buena salud, pero con necesidad de cuidados permanentes, por ello hay que atender las necesidades actuales y facilitar las futuras", ha referido a EFE el arquitecto.

La restauración incluyó la balaustrada que rodea el tejado, 24 pináculos, torrecillas de escaleras de acceso y tres hastíales.

Esta intervención fue acordada en 2007, tras la reunión de la Comisión de Seguimiento del Plan de Catedrales, en la que el Ministerio de Cultura puso su colaboración a disposición del Obispado de León y de la Junta de Castilla y León, titulares y responsables respectivamente de la conservación del monumento.

El propio ministerio de Cultura también aportó en la legislatura de 2008 una partida para la restauración de los arbotantes de la fachada norte del templo gótico, obras que han supuesto una inversión de 243.579 euros.

Una vez terminada la actuación, los técnicos están instalando una plataforma hacia la mitad del hastial sur, con objeto de realizar un control de las grapas de bronce del mismo para sustituirlas en el futuro y continuar con el saneamiento.

Ayer, los técnicos procedieron a colocar un sistema de control de datos para medir el efecto del viento en el hastial sur.

El motivo es que los hastiales de la catedral de León son anormalmente grandes en relación al tejado; de hecho, tanto el norte, que levantó Jusquin de Utrech en el siglo XV, como los del sur y oeste, rehechos en el XIX, tienen una estructura adecuada para un tejado más alto y vertical, a la manera de muchas catedrales francesas.

Al quedar el tejado bajo, la parte cimera del hastial es -en opinión de Mariano Saez de Miera "como una vela" que sufre los embates del viento.

En el XIX se hizo un diseño nuevo del tejado, pero no se llegó a modificar, y ahora tampoco lo ha hecho Mariano Saenz de Miera, porque "esto modificaría sustancialmente la apariencia del edificio".