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El fiscal dice que los acusados de torturar a los etarras de la T-4 no dicen la verdad

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Los guardias acusados de torturar a los etarras que volaron la T-4 de Barajas, Igor Portu y Mattin Sarasola, "no dicen la verdad" en opinión del fiscal del caso, quien se ha mostrado hoy contundente al asegurar que la versión de los procesados "es cualquier cosa menos creíble".

El representante del Ministerio Público ha hecho estas afirmaciones durante el informe que ha dirigido esta mañana al tribunal en la cuarta jornada del juicio que se sigue en la Audiencia de Guipúzcoa contra quince guardias civiles por maltratar a Portu y Sarasola, si bien la Fiscalía sólo acusa a diez de ellos.

En la sesión de hoy han comparecido varios médicos y forenses que examinaron y atendieron a Portu y Sarasola, quienes han coincido en la gravedad de las lesiones del primero, que varios facultativos han considerado de "riesgo vital".

Tras las declaraciones de estos testigos y peritos, las acusaciones han mantenido sus peticiones de condena para los procesados, mientras que las defensas han insistido en reivindicar la inocencia de sus clientes.

A continuación, el fiscal ha presentado un detallado informe en el que ha analizado cada una de las pruebas practicadas en el juicio y ha recordado que Portu y Sarasola son unos "terroristas" y unos "asesinos" cuyo objetivo último es la "destrucción" del Estado de Derecho, pero también son "sujetos de derecho" que pueden sufrir torturas.

El representante del Ministerio Público ha dado credibilidad a la versión de los forenses del Instituto de Medicina Legal de Guipúzcoa que ayer declararon que las principales lesiones de los etarras no eran compatibles con la versión de los guardias, quienes antes habían sugerido que las heridas fueron producto de su violenta detención al intentar escapar.

El fiscal ha desacreditado además el trabajo de los médicos que presentaron las defensas ya que, a su entender, no intentaron ayudar al tribunal ni mantuvieron una postura "imparcial".

Ha insistido además en la importancia de la hora a la que se produjo la detención, la mañana del 6 de enero de 2008, porque mientras los etarras sostienen que fue entre las 10:15 y las 10:30 horas, apoyados por un testigo que presenció los hechos, los guardias retrasan ese instante hasta cerca de las 11:00 horas.

A este respecto, el fiscal ha puesto de manifiesto el desajuste entre la versión de los agentes y las horas registradas en los distintos justificantes de los peajes de autopista que atravesaron los vehículos de la Guardia Civil, tanto a la ida como a la vuelta de Arrasate (Guipúzcoa), donde tuvieron lugar los arrestos.

El fiscal también se ha mostrado "asombrado" por las declaraciones de los guardias civiles que aseguraron el primer día del juicio que tras detener a los etarras los introdujeron juntos en un todoterreno, cuando la práctica habitual en estos casos es incomunicarlos.

También ha recordado que en el primer documento remitido por la Guardia Civil a la Audiencia Nacional, tan sólo cinco horas después de los hechos, no hay alusión alguna a que se hubieran producido intentos de fuga por parte de los detenidos.

Finalmente ha destacado que este procedimiento judicial no se inició por una denuncia de torturas de los etarras, sino que comenzó de oficio a instancias de un juzgado de San Sebastián.

Por su parte, la acusación particular que ejercen Portu y Sarasola, ha considerado "plenamente acreditada" la participación de los acusados en los hechos por la prueba practicada en el juicio que no dejan "margen de duda de que las torturas se produjeron".

Esta acusación ha recalcado asimismo que las declaraciones de Portu y Sarasola han sido "consistentes y coincidentes" y se han mantenido "invariables" desde el inicio, además de estar "corroboradas" por otros elementos externos.

El juicio continúa con la exposición de los informes de las dos defensas de los guardias y del abogado del Estado.