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El fiscal pide 17 años por asesinato y la defensa, siete por homicidio

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El fiscal jefe del TSJN ha solicitado hoy, en sus conclusiones finales, 17 años y medio de prisión para José Diego Yllanes por el asesinato el 7 de julio de 2008 de la joven irunesa Nagore Laffage, mientras que la defensa del acusado ha pedido una pena de siete años por homicidio.

Aunque inicialmente solicitaba una pena de veinte años, el fiscal ha rebajado su petición de cárcel, al apreciar la atenuante de reparación del daño causado, tras haber aportado Yllanes más de 126.000 euros a favor de los familiares de la víctima.

Asimismo, tras rechazar la existencia de delito de profanación de cadáveres, ha solicitado una indemnización de 120.000 euros para cada progenitor de la víctima y de 80.000 euros para el hermano de la misma.

Por su parte, la acusación particular, en representación de la familia de Nagore Laffage, ha pedido una pena de veinte años de prisión si el jurado aprecia la existencia de un delito de asesinato o, en su caso, quince por un delito de homicidio con el agravante de abuso de superioridad.

También ha pedido cinco meses de prisión por un delito de profanación de cadáveres y, en materia de responsabilidad civil, ha solicitado las mismas indemnizaciones que el fiscal.

La acusación popular, ejercida por los ayuntamientos de Irún y Pamplona, el Instituto Navarro para la Igualdad y las Juntas Generales de Guipúzcoa, ha solicitado en todos los casos veinte años de cárcel por un delito de asesinato.

El abogado defensor de Yllanes, que todavía no ha presentado en el juicio sus conclusiones finales, ha adelantado ya que solicita siete años de prisión por un delito de homicidio con las atenuantes de reparación del daño causado, de intoxicación, de confesión, y de arrebato u obcecación.

En fiscal, Javier Muñoz, ha afirmado hoy que Yllanes cometió "un hecho violento" que "encaja perfectamente" en la figura del delito de asesinato, que es "el más grave" del Código Penal, y además lo llevó a cabo "conscientemente, sabiendo lo que realmente estaba haciendo".

Muñoz ha señalado que la noche del 6 al 7 de julio el acusado bebió con "moderación" entre la 1,00 y las 4,30 horas, momento en el que abandonó el Casco Viejo de Pamplona y se encontró con Laffage y sus amigas.

Las amigas de la joven, ha recordado, han manifestado que Yllanes no iba bebido, lo que también se aprecia en su opinión en las cámaras de vigilancia y seguridad vistas en el juicio.

El fiscal ha continuado relatando cómo ambos jóvenes se dirigieron al domicilio de Yllanes, pero en un momento determinado Laffage dijo "hasta aquí hemos llegado y me quiero ir", tras lo cual se abre un periodo de unas dos horas, de 8,00 a 10,00 de la mañana, en el que la víctima "está a merced del acusado", que tiene conocimiento de artes marciales y que le propina fuertes golpes con la mano y contra la pared.

La joven, según el fiscal, hizo a las 10,04 horas desde el teléfono de Yllanes una llamada a los servicios de urgencias para pedir auxilio, pero no puede dar detalles sobre dónde se encuentra porque "está absolutamente indefensa, aturdida, angustiada".

Según la versión del fiscal, el acusado reacciona entonces tapando la boca a la joven y apretándole el cuello con una mano hasta causarle la muerte por asfixia, tras lo que Yllanes "no piensa en Nagore", sino que empieza a limpiar el piso, cambia el cadáver de lugar y recoge todas las prendas y efectos personales de la joven en cuatro bolsas.

Además, ha estimado, Yllanes cortó un dedo de la joven, no para descuartizarla, sino para evitar su identificación, y más tarde se dirigió a su lugar de trabajo, la Clínica Universitaria, para verse con un amigo, que lo ve "absolutamente sobrio" y que intenta convencerle de que se entregue a la policía.

Posteriormente, ha afirmado, Yllanes se llevó el cadáver en un vehículo a un paraje de la localidad de Olóndriz, donde trató de ocultarlo, aunque el cuerpo fue hallado ese mismo día.

El fiscal, quien ha opinado que Yllanes tuvo intención de matar y además con alevosía, ha subrayado que en este caso no pueden considerarse las atenuantes de intoxicación alcohólica o de enfermedad mental.

Sobre las atenuantes esgrimidas por la defensa, el fiscal ha aseverado que, más que una confesión del acusado, ha habido un "entorpecimiento" de la investigación por su parte, y ha negado además que existiera una obcecación temporal, sino una voluntad continuada de "hacer daño a Nagore".

Muñoz ha asegurado que la cantidad de 126.000 euros aportada por el acusado no sirve para reparar el dolor de la familia, pero es un atenuante jurídicamente aceptado, y ha negado que exista un delito de profanación de cadáveres, ya que a su juicio no hubo intención de atentar contra la dignidad del cuerpo sin vida de Laffage.

Por su parte, el letrado de la acusación particular, quien ha pedido al jurado que busque "justicia reparadora" y no "venganza", ha subrayado que Yllanes, el día de los hechos, no estaba "loco" ni "borracho", sino que trató con "frialdad" de urdir una "estratagema" para no ser descubierto.

La acusación particular ha estimado que los 126.000 euros aportados por Yllanes no pueden considerarse atenuante de reparación del daño y sí ha plantado la existencia de profanación del cadáver.