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La Fiscalía de París pide 30 años de cárcel para el ex jefe etarra "Susper"

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La Fiscalía del Tribunal Especial de lo Criminal de París pidió hoy treinta años de prisión para el ex jefe del aparato militar de ETA Juan Ibón Fernández Iradi, "Susper", por el intento de homicidio voluntario contra un gendarme en 2001, en una localidad del suroeste de Francia.

Para el también etarra Antonio Agustín Figal Arranz, "Biskor", juzgado junto a "Susper" y acusado de complicidad, el Ministerio Público solicitó una pena de 12 años de cárcel.

El fiscal, Christophe Tessier, pidió en ambos casos que cumplan al menos dos tercios de sus respectivas condenas (veinte y ocho años, respectivamente) y solicitó para los dos procesados la prohibición definitiva de estancia en territorio francés después de cumplir esas eventuales penas.

Por su parte, la defensa de los etarras pidió que el cargo principal contra "Susper" sea rebajado a "violencia voluntaria", así como la absolución de "Biskor".

La sexta jornada del juicio deparó las intervenciones de la Fiscalía y la defensa, antes de que mañana miércoles el Tribunal dé la palabra a los acusados por última vez antes de que los siete magistrados que lo integran se retiren a deliberar para emitir una sentencia que previsiblemente será pública en el transcurso de la jornada.

En su alegato, el fiscal Tessier aseguró que no había duda "sobre la tentativa homicida de Fernández Iradi. Allí hubo voluntad de matar", en alusión al tiroteo del 28 de noviembre de 2001, en el cual el gendarme Gérard Larroudé recibió ocho impactos de bala que le tuvieron durante días entre la vida y la muerte.

Para justificar su petición, el Ministerio Público recordó las declaraciones de testigos y los análisis balísticos y médicos y puso énfasis en que hubo dos series de disparos, separadas en el tiempo.

Este aspecto indicaría que "Susper" tuvo un momento para reflexionar antes de seguir disparando al agente.

Para Tessier, el suceso de Lucq de Bearn supuso un salto cualitativo en la actitud de ETA y pidió a los magistrados que tengan en cuenta que debe enmarcarse en las actividades de la banda.

"La asociación de malhechores (en alusión a ETA) es un delito continuo y gestos como alquilar una casa son delito si sirve a la banda. Por eso las ocho balas contra Larroudé forman parte de esa actividad", apuntó el fiscal, quien dijo que la responsabilidad de "Susper" es mayor, no sólo por ser el autor de los tiros sino porque se trataba de un "jerarca" de ETA.

En el caso de Figal Arranz admitió que su responsabilidad era menor desde el punto de vista de los hechos, pero subrayó su "adhesión moral" a los actos de Fernández Iradi.

En su turno de defensa, la abogada Xantiana Cachenaut hizo hincapié en que en ningún caso Fernández Iradi quiso matar, como lo prueba que dejara vivo al gendarme y añadió que su cliente no usó su arma en las detenciones de diciembre de 2002 y diciembre de 2003 (se escapó dos días después del primer arresto).

Si lo hizo en Lucq de Bearn fue por "pánico" en una situación de "estrés y tensión" y por "el sentimiento de que su integridad física estaba en peligro", por la actitud del gendarme Larroudé, al que atribuyó que en el momento del control sospechara de que tenía enfrente a dos etarras.