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Fiuza-Bouzán, oro de consolación para una España agridulce pese a 7 medallas

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El título de campeones del mundo revalidado hoy por Walter Bouzán y Álvaro Fernández Fiuza en K-2, que dedicaron a las embarcaciones de Merchán-Baños y Ferro-Garrido, víctimas de numerosas adversidades, se ha convertido en un oro de consolación para la selección española, que ha concluido el Mundial 2011 de Piragüismo en la modalidad de maratón con 7 podios.

La décimo novena edición del Campeonato del Mundo de largas distancias ha concluido en Singapur con una sensación agridulce para el equipo nacional, pese a las siete medallas obtenidas debido al cúmulo de fatalidades que han marcado su periplo asiático.

Los éxitos españoles en sénior han sido el oro de Walter Bouzán y Álvaro Fernández Fiuza; la plata de Tono Campos, en C-1; el bronce de Naiara Gómez y María Pérez, en K-2, y David Manuel Mosquera, en C-1, a las que se han sumado en sub'23 los oros de Eva Barrios y Manuel Garrido, en K-1 y C-1, y la plata de Emilio Llamedo, en K-1.

Tres contratiempos, alguno de ellos de tremenda trascendencia en el tiempo, han azotado el cierre mundialista para los españoles, uno de ellos la descalificación tras entrar primeros en meta, por haber seguido un recorrido incorrecto, sin obtener ventaja, de los gallegos Ramón Ferro y Manuel Garrido.

Los otros dos han sido el abandono de Emilio Merchán y Pablo Baños, con el timón averiado, cuando eran firmes aspirantes a pugnar por el oro con el K-2 de Bouzán y Fiuza, y la evacuación en ambulancia a un centro hospitalario de la palista María Soria, que ha tenido que abandonar la regata en la remaba junto a Amaya Osaba debido a una indisposición, de la que se ha repuesto posteriormente.

Bouzán y Fiuza (2h.5m.46s) han vuelto a repetir hoy la magistral actuación del pasado Mundial con una regata en la que han sido dominadores de la prueba, controlando siempre en grupo de cabeza, incluso a partir de la segunda de las siete vueltas totales, cuando se quedaron solos, sin la colaboración del otro K-2 español ante la retirada de Merchán y Baños.

Tras una buena salida del asturiano Walter Bouzán y el gallego Álvaro Fernández Fiuza y también del zamorano Emilio Merchán y el andaluz Pablo Baños, con ambas embarcaciones en el grupo de cabeza, cómodas y conscientes de su superioridad, la estrategia ha quedado rota y el desencanto ha invadido el graderío español con el percance que terminaría costando el Mundial a Merchán y Baños.

Llegaban marcando al segundo porteo, en el que han desembarcado por su izquierda cuando la embarcación de los checos Michael Odvarko y Jakub Adam se aproximaban por detrás para descender de la piragua e iniciar la carrera con ella en la mano.

En ese momento un ligero toque de la embarcación de los checos desplazó ligeramente la española, en la que Baños, que ocupaba la parte trasera, justo cuando intentaba saltar al embarcadero, quedó desestabilizado y se cayó al agua.

El percance ha implicado perjuicios irreparables para los españoles, que en ese incidente han sufrido la entrada de agua en su piragua, lo que aumentó su peso e hizo que se le cayera a Baños cuando corrían con ella en el porteo, cuya consecuencia fue la rotura de timón, que Merchán intentó arreglar sin éxito tirándose al agua mientras su compañero aguardaba en la embarcación.

Ese fue el final para el triple medallista mundial zamorano y el subcampeón europeo de K-2 1.000 metros, que optaron por retirarse.

A partir de entonces, la responsabilidad quedada en solitario para Bouzán y Fiuza, que en la vuelta siguiente ya quedaron como integrantes del trío de embarcaciones que finalmente coparían el podio, con un grupo perseguidor de otras cuatro.

Los franceses Romain Marcaud y Edwin Lucas (2h.6m.4s), vigentes campeones europeos, y los checos Michael Odvarko y Jakub Adam (2h.6m.8s), bronce en el Mundial del pasado año, han sido los compañeros de los españoles durante más de la mitad de los 30 kilómetros de recorrido.

Tan evidente era la autoridad de Bouzán y Fiuza que la megafonía del campo de regatas recibía con un "of course" -por supuesto- la llegada del K-2 español cuando se acercaba a uno de los porteos finales.

La elegancia y el confundible estilo con el que Bouzán y Fiuza resuelven los porteos les ha valido incluso para solventar el último hándicap cuando el gallego tuvo que sujetarse a la piragua y el pantalán y saltar a la piragua al embarcar en el último porteo, enfilando ya los últimos 1.000 metros en una última demostración de poderío.

El K-2 femenino de la vasca Naiara Gómez y la gallega María Pérez Piñeiro han logrado meterse en el podio por méritos propios en una excelente competición en la que han sabido sufrir para aguantar en los primeros lugares en busca de la medalla de bronce.

El otro barco español, el de la navarra Amaia Osaba y la vallisoletana María Soria, se retiró por los mareos de la segunda, que fue evacuada en la lancha de asistencia médica y posteriormente trasladada al Hospital General de Singapur. La española abandonó el centro, cinco horas después, después de una revisión y de que le hubieran inyectado suero.

En C-2, los gallegos Ramón Ferro y Manuel Garrido han entrado en primer lugar en la meta, pero fueron descalificados por cruzar bajo el puente, situado apenas a 500 metros de la línea de salida, por el exterior del puente central, pese a que no han obtenido ventaja, decisión que será recurrida por la Federación Española.

Ferro, que había ganado oro el pasado año junto a Ramón Graña, ha repetido hoy una gran actuación junto a otro gallego, Manuel Garrido, que ayer consiguió el oro en C-1 sub'23.

Por Carmen Menéndez