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El FMI desliza la posibilidad de ayudar directamente a España

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¿Error de novato o pensamiento en voz alta? El director para Europa del Fondo Monetario Internacional, FMI, Antonio Borges, lanzó ayer la idea de que el organismo pudiera comprar deuda pública de España e Italia, los dos países que, a su entender, más tensionan en estos momentos los mercados. La posibilidad cayó como una bomba en círculos financieros ya que el organismo no posee este tipo de facultades y su primera misión es la de facilitar líneas de financiación con créditos 'blandos' a los países con problemas de liquidez.

La idea de Borges, que se estrenó en el cargo este año y se ha prohibido así mismo hablar de la situación de Portugal por ser su lugar de origen pese a ser también su ámbito de dirección, se desfinfló pocas horas después cuando el Fondo emitió un comunicado recordando que no dispone de las capacidades para intervenir directamente en los mercados de deuda secundaria. Es decir, que el FMI no puede salir al mercado a comprar deuda pública de países, como pueden hacer los bancos centrales. Sin ir más lejos, el Banco Central Europeo tiene un programa de compra de bonos para intentar relajar la prima de riesgo de los países periféricos. Según el comunicado, la posibilidad de comprar deuda ni siquiera se ha discutido con los países miembros del Fondo.

Brasil e India dijeron que sólo ayudarían a España mediante el FMI

En su intervención inicial, en la presentación del informe Perspectivas económicas regionales: Europa, Borges explicó que el FMI podía tener un mayor papel en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), que aún no han aprobado los miembros de la zona del euro. El portugués ahondó en la idea de que cualquier inversión que se pudiera hacer en deuda pública española o italiana, debería hacerse bajo el criterio de que ambos países están en 'la senda correcta' y que están 'tomando todas las medidas necesarias'. Precisamente, en el informe, se especifica que tanto Italia como España deben tomar más medidas en la flexibilización laboral y en la negociación colectiva.

'No estamos hablando de hacer un programa como el de Grecia o Portugal', aclaró Borges hablando de España e Italia ya que, en su opinión, 'ambos países son básicamente solventes y lo que tienen es un problema de credibilidad'.

Lo cierto es que en la reciente Asamblea Anual del Fondo en Washington, los grandes países emergentes, Brasil, Rusia, China e India, insistieron en la idea de que el Fondo ampliara sus capacidades, de forma que pudiera intervenir con más poder en la crisis de deuda en Europa. Desde hace semanas se rumorea con la posibilidad de que estos países salgan al rescate de España e Italia comprando sus bonos, pero durante el encuentro dieron por zanjada esta posibilidad fuera de un mecanismo coordinado por el FMI y mandatado por el G-20. Aunque el Fondo con su desmentido intentara echarse atrás ayer en la idea que promulgó Borges de cobrar protagonismo en Europa, todo indica que los miembros del FMI están apostando por fortalecer el rol del organismo internacional para que tenga, a su vez, una voz preponderante en una crisis global. Con todo, puede ser que se cree otro instrumento diferente al FEEF, dotado actualmente con 440.000 millones de euros, para poder dar este espacio al FMI, o que se modifiquen sus poderes. El propio Borges, que en ocasiones parecía estar pensando en voz alta, había insinuado en la rueda de prensa que el Fondo está 'esperando por la ratificación del FEEF y ver entonces con claridad hacia dónde se puede dirigir'.

Habría que crear un nuevo instrumento para dar más poder al Fondo

En cualquier caso, el directivo insistió en que la quiebra de Grecia no es ninguna solución, ya que por su abultado déficit por cuenta corriente seguiría necesitando ayuda exterior, y que la preocupación por los países periféricos continuará sino se realiza de una vez una recapitalización coordinada de la banca europea (ver información adjunta). Borges confirmó además lo que durante meses ha sido un rumor: que la institución con sede en Washington cree que hacen falta entre 100.000 y 200.000 millones de euros para recapitalizar la banca europea. La cifra suena desde el verano cuando se filtró desde un informe interno del Fondo, pero ayer el portugués confirmó estos datos en una entrevista en la televisión. El directivo recordó los peligros de que aumente la sequía de crédito en Europa, que puede acelerar el regreso a la recesión.

Además, en el informe que presentó el FMI se vuelve a insistir en que el BCE debe bajar tipos de interés, 'mientras persistan los riesgos para el crecimiento y la estabilidad financiera y se mantengan bien ancladas las expectativas inflacionarias'. El Consejo de Gobierno del BCE se reúne hoy para tomar una decisión en política monetaria. El FMI pide también que se tomen 'medidas extraordinarias de inyección de liquidez'.