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Ford dice que el fabricante chino Geely es su candidato para comprar Volvo

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Ford dijo hoy que el fabricante chino Geely es su candidato preferido para hacerse con la marca sueca de automóviles Volvo, aunque todavía no ha tomado una decisión final sobre la venta.

La compañía también aseguró que en el caso de la venta de Volvo, la empresa estadounidense "no tiene la intención de retener una participación" en la marca, aunque mantendrá la cooperación en diversas áreas.

El vicepresidente ejecutivo de Ford, Lewis Booth, dijo a través de un comunicado que la empresa "cree que Geely tiene el potencial de ser un futuro propietario de Volvo responsable y llevar la empresa hacia adelante y al mismo tiempo preservar sus valores centrales y la independencia de la marca sueca".

Pero Booth también advirtió de que el anuncio no supone que la venta se vaya a producir de forma inmediata.

"Hay mucho trabajo que hacer en las discusiones más sustantivas que hemos acordado. No tenemos una fecha específica para terminar las discusiones", dijo Booth.

El directivo explicó que el objetivo de las discusiones con Geely "es asegurar un acuerdo que sea en el mejor interés de todas las partes" y que la posible venta tendría que asegurar que "Volvo tiene los recursos necesarios, incluidas inversiones de capital, para fortalecer a la empresa".

El consejero delegado de Volvo, Stephen Odell, dijo que la dirección de la marca sueca considera el anuncio de hoy como un paso "positivo".

Ford se hizo con Volvo en 1999 tras pagar casi 7.000 millones de dólares.

Aunque el fabricante estadounidense no ha desvelado la cantidad que quiere conseguir con la venta de Volvo, filtraciones a los medios de comunicación señalan que Ford podría obtener unos 2.000 millones de dólares, una fracción de lo que le costó hace una década.

Ford inició una profunda reestructuración de su estructura industrial en el 2006, tras acumular miles de millones de dólares en pérdidas.

Entonces, la empresa empezó a buscar compradores para las marcas que no eran consideradas partes centrales de sus actividades.

En marzo del 2007 vendió el fabricante británico de automóviles deportivos Aston Martin por alrededor de 925 millones de dólares a un consorcio de inversores formado por David Richards, John Sinders, Investment Dar y Adeem Investment.

Un año después, la marca del óvalo azul se desprendió de las también británicas Jaguar y Land Rover por las que el fabricante indio Tata pagó 2.300 millones de dólares.

Ford había pagado en 1989 un total de 2.500 millones de dólares por Jaguar y en 1990 la suma fue de 2.750 millones de dólares por Land Rover.