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Ford trata de "reforzar el negocio" despidiendo a 6.200 trabajadores entre Bélgica y Reino Unido

Los sindicatos de ambos países comienzan las movilizaciones mientras el primer ministro belga, Elio di Rupo, afirma que su Gobierno dará "una respuesta excepcional" a la decisión de la compañía

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El gigante del automóvil, la histórica compañía Ford, se encuentra en un proceso de reconversión de su industria en Europa, lo que sin duda supondrá un duro golpe a las ya maltrechas economías de los países afectados. Si hace unos días se hacía público que la compañía cerrará en 2014 su fábrica en la localidad belga de Genk, que da empelo directo a 4.300 personas e indirecto a cerca de 5.000, para llevarse la producción a Valencia, el jueves anunció el cierre también de dos factorías en Reino Unido, en las localidades de Southampton y Dagenham. En total serán 6.200 personas las que pierdan su trabajo en Ford, un 13% de sus efectivos.

Los trabajadores belgas y británicos no han tardado en reaccionar tras haber conocido la noticia y han empezado las movilizaciones. El jueves hubo jornada de protestas en la localidad de Genk, donde los empleados quemaron varios vehículos a las puertas de las la planta de ensamblaje. La indignación se ha extendido por todo el territorio y hasta en el partido de fútbol de la Liga Europa disputado entre el Genk y el sporting de Lisboa los espectadores sacaron pancartas en apoyo a los trabajadores. Mientras, en Reino Unido los sindicatos ya han anunciado próximas movilizaciones.

Los sindicatos británicos acusan a Ford de 'traicionar' a sus 'leales clientes' y a su fuerza laboral

Se estima que Ford ofrecerá una indemnización a los que se vean afectados por la eliminación de estos puestos o la posibilidad de ser recolocados en otros trabajos dentro de la misma empresa. Aún así, 'esta es una noticia tremenda para los trabajadores de Southampton y Dagenham y una muy mala noticia para el sector industrial del Reino Unido', dijo Justin Bowden, representante del sindicato GMB, que agrupa a los empleados del área del motor.

El secretario general de Unite -el mayor sindicato del país-, Len McCluskey, adelantó que se combatirán estos despidos y acusó a Ford de 'traicionar' a sus 'leales clientes' y a su fuerza laboral, a la que había prometido fabricar un nuevo modelo de Transit para 2014.

Por otra parte, en Bélgica, el primer ministro Elio di Rupo afirmó que el Gobierno federal debe dar 'una respuesta excepcional' a la decisión de Ford Europa al tiempo que apoyó la creación de un plan de empleo para la región afectada. Y apeló a la 'unión de las fuerzas' entre todas las autoridades del país, puesto que 'es el momento de apoyar sin falta a todos los trabajadores afectados, ya sean flamencos, valones o bruselenses'.

Según Ford, su plan le 'ayudará a afrontar la sobrecapacidad productiva que ha resultado por la reducción de más del 20 % de la demanda para toda la industria del automóvil en Europa occidental desde 2007'. De esta forma, la restructuración que proponen de su industria europea es 'una parte fundamental' de su plan para 'reforzar el negocio y volver a la senda del crecimiento rentable', señaló el presidente y consejero delegado de Ford Europa, Stephen Odell.

Di Rupo afirmó que 'es el momento de apoyar sin falta a todos los trabajadores afectados'El programa fija como objetivos que Ford Europa recupere la rentabilidad a mediados de esta década y que alcance a largo plazo un margen de entre el 6 y el 8%. Este año, la filial europea perderá unos 1.500 millones de dólares (unos 1.154 millones de euros al cambio actual).cAdemás, la capacidad de producción en las fábricas europeas se reducirá en un 18 %, lo que equivale a 335.000 vehículos, con lo que la empresa espera generar unos ahorros anuales de entre 450 y 500 millones de dólares (entre 346 y 385 millones de euros).

Desde la industria automovilística de Almussafes, en Valencia, los tres sindicatos, CCOO, UGT y CGT, también han recibido la nueva como una 'mala noticia' y han mostrado su solidaridad con los trabajadores de Genk y Reino Unido. Esto es 'un indicativo de que la crisis está haciendo mucho daño a los fabricantes de automóviles', afirmó portavoz de CCOO, Miquel Rosaleny.