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La Fórmula Uno sobrevivirá sin Toyota

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Por Alan Baldwin

La salida de Toyota de la Fórmula Uno deja a este deporte con una mínima participación japonesa, menos dinero y el equilibrio de poder volviendo a inclinarse hacia los equipos de propiedad privada.

Aunque los fabricantes seguirán siendo la columna vertebral, habrá sólo tres de ellos en 2010: Ferrari, propiedad de FIAT, Mercedes y Renault.

Toyota se unió a las decisiones de BMW y Honda, que se retiraron de la F-1 hace menos de un año. Mientras, Renault tiene una sanción de dos años en suspenso por su participación en el escándalo del amaño de una carrera.

"Quizás este es el final de una década de dominio de los fabricantes en la F-1 y lo que veremos en la próxima década es un deporte que se parece mucho más al de la década de 1990", dijo a Reuters el consejero delegado de Williams, Adam Parr.

Este éxodo es sin duda un golpe al prestigio de la F-1 y a su poder de atracción, pero pese a ello, en la próxima temporada habrá más escuderías que en 2009.

Mercedes pretende romper la tendencia mediante la compra de una participación mayoritaria en el campeón Brawn GP, manteniendo al mismo tiempo, por el momento, su 40 por ciento en McLaren.

Toyota, que entró a la F-1 en 2002, se unirá a las filas de los que llegaron y se fueron en un suspiro. "En lo que se refiere a la F-1, es sólo un hecho de la vida que los equipos vienen y se van", agregó Parr.

Lo verdaderamente impensable sería que se marche la glamurosa Ferrari, que ha marcado este deporte desde 1950 y tiene más admiradores que nadie. Pero los italianos necesitan a la F-1 tanto como la categoría los necesita a ellos.

ESPERANZA DE SAUBER

Toyota, que carece de glamour y se ha visto entorpecida por una rígida cadena de mando, metió dinero en la F-1 en un vano intento de comprar el éxito. Su partida será igual de cara y la ironía es que llega justo cuando los costes están bajando.

El cierre de las instalaciones de Colonia, con 650 empleados, no será barato en virtud de la legislación laboral alemana y una venta no es una opción, ya que el equipo fue parte de la fábrica de automóviles Toyota en lugar de ser independiente, como la instalación de Honda.

Mucha gente perderá sus puestos de trabajo y todos los equipos tendrán que reducir costes.

Toyota firmó en agosto un pacto comercial denominado "Acuerdo de la Concordia", válido hasta 2012, por lo que podrían haber algunas generosas cláusulas para el jefe comercial de la F1, Bernie Ecclestone.

Casi lo único positivo es el salvavidas que Toyota ha lanzado a la antigua escudería BMW Sauber, cuyos nuevos propietarios han tenido que esperar como suplentes oficiales mientras mantienen las esperanzas de alcanzar un puesto vacante.

En teoría, la parrilla de salida de 2010 tendrá 13 equipos, tres más que este año, aunque nada garantiza de que no se vayan más escuderías antes del comienzo de la temporada en marzo en Bahréin.

De estas 13, cinco serán nuevos equipos de propiedad privada, cuya salud financiera no puede darse por sentada, mientras que el mismo número tendrá motores Cosworth, que compitieron por última vez en 2006.

Bridgestone, el único proveedor de neumáticos, se retirará a finales de 2010, por lo que el nuevo presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Jean Todt, tiene algunos incendios que apagar a menos de dos semanas del inicio de su mandato.

Su predecesor, Max Mosley, luchó para reducir los costes, y se espera que la F-1 vuelva a los niveles de la década de 1990.

La salida de Toyota amenaza con llevar a la categoría de nuevo a principios de 1980, cuando no existía ni Gran Premio de Japón, ni equipos, proveedores de motores o conductores de ese país.

Suzuka, propiedad de Honda, tiene un acuerdo para acoger el Gran Premio de Japón sólo hasta 2011 y queda por ver si los dueños del circuito tendrán ganas de ampliar el contrato sin equipos japoneses en la competición.

La llegada de circuitos cada vez más lujosos, como el de Yas Marina de Abu Dhabi en 2009 o Singapur en 2008, podría dar la impresión de que la F-1 va viento en popa. Sin embargo, Francia no tiene ningún gran premio, Reino Unido está luchando para permanecer en el calendario y Spa, en Bélgica, ha sufrido fuertes pérdidas.

Además, el nivel de afluencia del público este año en el Gran Premio de Turquía fue lamentable y no hay aún ninguna carrera confirmada en América del Norte.