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El Foro Internacional de la Energía dice que no hay garantías de que el petróleo detenga su escalada

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El precio del petróleo roza los 117 dólares por barril y no hay garantías de que se pueda detener su escalada, ante una demanda creciente de energía, cuya satisfacción requiere ingentes sumas de capital y que, además, amenaza con contaminar el medio ambiente y provocar escasez de alimentos.

Ese panorama se revelaba hoy en la primera jornada del XI Foro Internacional de la Energía (IEF), que hasta el próximo martes reúne en Roma a ministros de más de 60 países, y representantes de 14 organizaciones internacionales y 30 compañías de petróleo y gas.

Nada hubo hoy que pudiera alimentar la esperanza de que los ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) vayan a aprovechar este encuentro para aprobar un aumento de la oferta de crudo con el fin de abaratar el "oro negro".

Los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido, entre otros, han pedido de forma reiterada a la OPEP que eleve su bombeo, limitado actualmente a 32 millones de barriles diarios.

Pero la organización ha reiterado que la subida de los precios no se debe a una falta de suministros, sino a otros factores, como la especulación, impulsada por el debilitamiento del dólar.

"Mientras esos factores sigan afectando al mercado, es posible que el precio siga subiendo", dijo el secretario general de la OPEP, Abdalá Salem El-Badri, a la prensa en Roma.

El ministro en funciones de Kuwait, Mohammed al-Aleem, aseguró que el grupo de trece países aumentaría la producción "si hay necesidad", pero Ali I. Naimi, el titular de Petróleo de Arabia Saudí -líder natural de la organización por ser el mayor exportador mundial de crudo-, consideró que esa necesidad no existe actualmente.

En una entrevista publicada este fin de semana por la revista especializada Argus, Naimi estimó que las presiones occidentales para que la OPEP incremente su oferta están "probablemente motivadas" por razones políticas.

Mientras, en sus debates, los participantes del IEF dejaron de lado el tema del precio y abordaron los problemas del sector a largo plazo, especialmente el tema de las inversiones.

De dónde saldrá el capital necesario y cómo se repartirá en la canasta energética es la cuestión clave que quedó planteada en Roma, ya que no se espera que la demanda energética descienda, a pesar de los altos precios.

"No esperamos una caída de la demanda, sólo un crecimiento más lento", dijo a la prensa Jeroen van der Veer, director ejecutivo de la petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell.

"El crecimiento de la demanda de energía va tan rápido" que no es posible responder a ella sólo con proyectos de explotación de "crudo barato", sino también con otros donde producir un barril es muy caro (por ejemplo, en alta mar o el crudo de las arenas bituminosas), argumentó el directivo de Shell.

"No es una cuestión de elección", sino que se requiere invertir en todas las posibilidades, incluida la energía atómica, añadió.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que hasta el 2030 la demanda mundial de energía aumentará un cien por cien, y aboga por medidas que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles para evitar que suban las emisiones de CO2.

Ante el foro, el director ejecutivo de este organismo, Nabuo Tanaka, pidió grandes inversiones para llevar a cabo una "revolución energética".

"Sólo en la captura y almacenamiento de carbono (CCS, en sus siglas en inglés) necesitaríamos construir al menos 20 plantas hasta 2020, con un costo de 1.500 millones de dólares cada una", señaló.

En declaraciones a la prensa, Tanaka destacó además que la AIE apoya el desarrollo de biocombustibles.

"Son una parte muy importante para reducir las emisiones de CO2", dijo, y apostó por impulsar la "segunda generación de biocarburantes", es decir, los elaborados a partir de productos agrícolas que no se necesitan para la alimentación.