Público
Público

Fraga, la "modernización de España" en persona

El autor de la biografía del presidente fundador del PP destaca su papel como "hombre estado"

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Manuel Fraga Iribarne representa la 'modernización de España'. A escasos días de su 87 cumpleaños, el presidente fundador del PP ha podido participar en la presentación de su primera biografía autorizada. En ella, el autor de 'Manuel Fraga Iribarne y su tiempo' (Planeta), Manuel Penella Heller dice haber 'descubierto' al político gallego como la mejor síntesis del pensamiento liberal-conservador español.

Penella ha visto en Fraga 'no sólo a un hombre de Estado' sino a un político que siempre, incluyendo su etapa como ministro de Franco, trabajó desde 'el compromiso con el bien común' y con la 'modernización de España'.

Asimismo, el escritor defendió que 'muchos de sus presuntos defectos eran virtudes ciertas' y que esa imagen pública de político 'autoritario y con personalidad fortísima' fue como Fraga pudo 'mantener el rumbo' y, por ejemplo, atraer a personalidades de diferentes sensibilidades ideológicas hacia Alianza Popular y, posteriormente, al Partido Popular.

La biografía del senador conservadoor repasa la dilatada vida del personaje público destacando su intervención en los últimos años del Franquismo, en la expansión de la televisión por las zonas rurales, el impulso del turismo como un factor de difusión cultural o la Ley de Prensa de 1968, una norma que, según Penella, fue el 'comienzo cultural del deshielo intelectual'.

Por su parte, y haciendo un juego de palabras con el título del libro, Fraga comenzó su intervención subrayando que su vida política habría que someterla al análisis de varias etapas. 'Los tiempos fueron varios', explicó, 'pero el decisivo fue cuando fallece el general Franco'.

Fraga dice que vida política habría que someterla al análisis de varias etapas 

Durante el acto, celebrado en la Casa de Galicia en Madrid, Fraga ha recordado también que fue un niño, hijo de dos emigrantes que se conocieron en Cuba, que le dieron muchas ventajas y que le permitieron conocer los primeros focos modernos de La Habana o visitar Nueva York.

Fraga soltó alguna carcajada cuando rememoró su trabajo para favorecer el turismo en España con aquellos 'chistes graciosos sobre suegras' que, estando en la playa, eran inquiridas por un policía por estar prohibido ir con un bañador de dos piezas. 'Y entonces respondía la señora: ¿cuál quiere que me quite?', bromeó Fraga como ejemplo del progresivo aperturismo de España en los últimos años del Franquismo.