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France Télecom pagará menos a sus directivos para que los trabajadores estén más contentos

En una entrevista concedida el diario 'Le Monde', Stéphane Richard, director general, explica su estrategia para superar el malestar de la compañía

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El próximo director general del operador francés, Stéphane Richard, ha anunciado que la remuneración variable de los 1.100 directivos de France Télecom dependerá, a partir de este año, de la 'satisfacción de los asalariados en su trabajo'.

Le Monde publica este jueves una entrevista a Richard en donde explica su plan para hacer frente al creciente malestar de la plantilla: en los últimos dos años se han registrados 40 suicidios.

Richar asume a partir del próximo lunes las riendas de la empresa en sustitución de Didier Lombard. Un tercio de esa remuneración variable 'estará en función de los resultados sociales'y los traslados forzosos de personal, que eran la regla general, 'van a convertirse en excepcionales', ha anunciado.

'Hemos reconocido la profundidad del malestar. Para nada lo negamos', ha subrayado Richard, quien cree que la causa fundamental del malestar de la empresa se remonta al viraje del grupo en el momento de aparetura del sector de las comunicaciones a la competencia. Todo esto favoreció, en palabras del entrevistado, 'un clima de angustia sobre el futuro entre todos los trabajadores. Se temían recortes de efectivos'.

Además, como medida para solventar la crisis, se va a descentralizar la gestión en Francia (donde se encuentran la mitad de los 200.000 asalariados) para que las decisiones sobre gestión de personal no dependan de una jerarquía lejana.

El que la situación 'emocional' de la empresa estuviese durante semanas en la primera plana de todos los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, no ha afectado al negocio: 'nuestros resultados comerciales y financieros son muy buenos', ha asegurado en la entrevista Richard.

'El sufrimiento genera costes considerables'

France Télecom ha presentado este jueves sus cuentas de 2009. Los beneficios ascienden a 2.997 millones de euros, un 26,35% menos que en 2008.

Por otro lado, Richard no ha querido cifrar por ahora el costo del plan para poner fin a la crisis de confianza interna. Ha reconocido que tendrá un impacto importante, porque 'el sufrimiento en el trabajo genera costes considerables' y que, por eso, han sido 'prudentes' en las perspectivas de resultados.