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Francia llevará la tasa 'Tobin' al G-20 en otoño

El jefe del fondo de rescate dice que la crisis del euro puede terminar en dos o tres años

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Francia pretende que en la próxima cumbre de los países del G-20, que se celebrará en Cannes a comienzos de noviembre, haya un acuerdo concreto en torno a la tasa sobre las transacciones financieras, conocida como tasa Tobin, que prepara conjuntamente con Alemania. Así lo explica el ministro francés de Financias, François Baroin, en una entrevista publicada ayer.

Baroin se reunió la semana pasada en París con su homólogo alemán, Wolfgang Schaeuble, para adelantar sobre la propuesta que ambos países presentarán a sus socios de la UE en septiembre. El ministro galo admitió que no tienen todavía definida una posición concreta sobre aspectos especiales de la tasa financiera, como la base sobre la que se aplicará, el tipo de gravamen [la tasa ideada por James Tobin es del 0,05% y la Comisión Europea propuso una del 0,02%] o si los ingresos que genere se los quedarán los estados o Bruselas.

La idea de establecer una tasa sobre las transacciones financieras fue lanzada a mediados de mes por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller Angela Merkel, como medio para contener la especulación y estabilizar los mercados. Algunos países, como Irlanda, Reino Unido y Holanda, expresaron sus rechazo a este impuesto sobre la banca, que consideran inaplicable si no se extiende de una forma global.

En su reunión, Sarkozy y Merkel presentaron otras propuestas para reforzar el gobierno económico en la eurozona, defendieron incluir en las constituciones nacionales el límite al déficit público y anunciaron una mayor integración de sus respectivos impuestos sobre sociedades. Sobre este último aspecto, Baroin comentó que la armonización fiscal franco-alemana 'debería servir como ejemplo para una mayor integración del impuesto en la UE'.

De otro lado, el responsable de la gestión del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas en inglés), el alemán del Klaus Regling, ha asegurado que 'hay buenas razones' para esperar que la crisis generada por las dudas sobre la deuda soberana de algunos países del euro 'se termine en un periodo de entre dos y tres años', siempre que los países de la UE sigan aplicando las reformas destinadas a controlar sus presupuestos.

En un artículo en la revisa Der Spiegel, Regling descarta la idea de que la zona euro se desintegre ('el riesgo de que desaparezca es cero', afirma) y critica lo que describe como una 'histeria' ocasional en Alemania por este tema.