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Francia pone fin a su temporada en el infierno

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Por Carlos Castellanos

El silbato final que certificó la derrota y eliminación de Francia del Mundial de Sudáfrica cerró un capítulo triste del fútbol galo y, al mismo tiempo, sirvió de alivio para un país avergonzado y dolorido por los acontecimientos y las noticias procedentes de la concentración de su selección.

Lo mejor del periplo galo en la Copa del Mundo de 2010 es que ha llegado a su fin y que nada, seguramente, jamás será igual.

La fase de clasificación francesa auguró un Mundial complicado por unas actuaciones nada convincentes y unos resultados que dejaron a "Les Bleus" al borde de la eliminación y con la necesidad de disputar una repesca contra la República de Irlanda.

La forma de superar ese duelo con los irlandeses recorrió el mundo y dañó aún más la reputación de un equipo que nunca se hizo con la simpatía de su afición. El gol de la clasificación se logró gracias a un control con la mano de su delantero Thierry Henry y dio lugar a duras críticas, acusaciones y vilipendios que mancharon, quizás exageradamente, al jugador y a sus compañeros.

Las relaciones del seleccionador, Raymond Domenech, con la prensa y los propios integrantes de la plantilla siempre fueron tensas y su estilo fue permanentemente cuestionado. A pesar de tanta oposición, Domenech ha logrado mantenerse seis años en el cargo, durante los cuales logró el inestimable éxito de llegar a la final de la Copa del Mundo de 2006 cuando muchos pronosticaban el descalabro de la tricolor.

Sin embargo, dos años más tarde, Francia fue incapaz de superar el grupo inicial en la Eurocopa de Austria y Suiza y arrancó un período tempestuoso para la selección gala a todos los niveles.

Las sospechas y los rumores de malestar en el vestuario se confirmaron una vez en el Mundial, después del segundo partido contra México, que Francia perdió 2-0. A partir de ese momento, los escándalos se sucedieron: una discusión entre Nicolas Anleka y Domenech, que acabó con la expulsión del delantero de la concentración; la negativa de los jugadores a entrenarse como protesta por el trato a Anelka; el enfrentamiento entre el capitán del equipo Patrice Evra y el preparador físico Robert Duverne; la dimisión del delegado de la Federación, Jean-Louis Valentin, y la supuesta renuncia de algunos jugadores a disputar el último partido frente a Sudáfrica, cuando Francia todavía tenía posibilidades matemáticas de clasificar para octavos de final.

Para culminar el episodio en una línea similar, Domenech negó el saludo al seleccionador sudafricano, Carlos Alberto Parreira, al final del encuentro ganando por el anfitrión por 2-1.

Finalizado el trauma de Sudáfrica, cabe recordar que Francia siempre ha sido un actor principal de los mundiales y un ejemplo de elegancia y deportividad. El primer gol de la historia de las Copas del Mundo lo marcó Lucien Laurent en 1930; el máximo goleador de la todos los tiempos en un solo certamen fue Just Fontaine, con 13 goles, en 1958; Francia ganó el Mundial de 1998, fue finalista en 2006 y semi finalista en 1958, 1982 y 1986. Además, "Les Bleus" han regalado a los aficionados algunos de los mejores momentos de la historia de la competición, como el recordado enfrentamiento de semi final con Alemania Occidental en Sevilla en 1982 que finalizó 3-3 después de una prórroga memorable. En aquellos tiempos, se conocía el juego francés como "fútbol champagne".

Antes del Mundial, se anunció que Laurent Blanc sustituiría a Domenech al frente del combinado nacional, con lo que debe comenzar una nueva y esperanzadora era para el fútbol galo después de años que bien se describen con el título de la obra de Arthur Rimbaud, "Una temporada en el infierno".