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Francia y España mantienen la presión a favor de la tasa a las transacciones

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Francia y España mantuvieron hoy en Naciones Unidas la presión política a favor de la propuesta de gravar las transacciones financieras internacionales para luchar contra la pobreza y el hambre.

Ambos países reiteraron su compromiso con este mecanismo innovador de financiación en un acto celebrado en la segunda jornada de la cumbre en la sede la ONU para revisar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

"No se crean que son simples ilusiones, porque lo vamos a conseguir", afirmó el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, en su intervención en el encuentro, que estuvo presidido por su homólogo francés, Bernard Kouchner.

Al mismo también asistieron el responsable de Exteriores de Japón, Seiji Maehara, así como el ministro de Cooperación belga, Charles Michel, y responsables de agencias y programas de Naciones Unidas.

El acto de hoy tenía como fin darle seguimiento a la defensa de la tasa a las transacciones financieras que hicieron el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en sus respectivas intervenciones en la apertura de la cumbre el lunes.

Moratinos señaló en la reunión de este martes que los ajustes presupuestarios provocados por el aumento de los déficit públicos hacen inevitable que se busquen nuevas fuentes de financiación de la ayuda al desarrollo si se quieren cumplir los ODM dentro del plazo de 2015.

"Necesitamos nuevos recursos, porque de las arcas nacionales ya no se puede sacar más dinero, y se necesitan para lograr los Objetivos del Milenio", explicó el jefe de la diplomacia española.

Asimismo, se mostró muy crítico con "los murmullos" de rechazo en el sector financiero y la banca que surgieron tras las intervenciones de Sarkozy y Rodríguez Zapatero.

Moratinos recordó que los gobiernos respaldaron a las instituciones financieras con dinero público durante la crisis financiera de 2008, y que esas ayudas explican en parte el déficit público que afrontan ahora numerosos países.

"¡Están locos, cómo que no podemos seguir adelante con este impuesto para garantizar el futuro!", exclamó el ministro, quien dijo que se pide a los bancos "una pequeña tasa para la estabilidad y la paz en el mundo".

Al acto del martes en la sede de la ONU asistieron representantes de casi todos los 60 países que respaldan la búsqueda de fuentes innovadoras de financiación, que en la actualidad preside Japón, y al que España se ha ofrecido a relevar el año que viene.

Por su parte, Kouchner señaló en su intervención que la propuesta defendida por este grupo de países equivale a gravar con cinco centavos de dólar una transacción internacional de mil dólares.

"Es un cálculo racional y pragmático: financiar ahora las necesidades o pagar mañana el precio de no hacer nada", indicó el ministro de Exteriores francés.

Francia, que presidirá el G-20 a partir de noviembre y el G-8 a partir de enero, se ha propuesto colocar la tasa en el tope de la agenda global pese a la oposición de países como EE.UU.

Según los promotores de la propuesta, este nuevo impuesto a los 3,6 billones de dólares que se mueven diariamente por los canales financieros globales generaría unos 30.000 millones de dólares anuales para combatir la pobreza y la miseria.

Los países donantes destinaron el año pasado a la asistencia al desarrollo cerca de 120.000 millones de dólares, que pese a ser una cifra récord se queda por debajo de sus compromisos y es insuficiente para alcanzar a tiempo los ODM.