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Uno de los francotiradores de Washington será ejecutado esta tarde

John Allen Muhammad protagonizó una serie de asesinatos en 2002 en los alreddedores de la capital de EEUU

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Hace siete años, los francotiradores John Allen Muhammad y Lee Boyd Malvo, sembraron el caos en Washington durante tres semanas llevando a cabo una serie de asesinatos que acabaron con la vida de 10 personas. El primero de ellos, que tiene 48 años, será ejecutado hoy en el estado de Virginia mediante la inyección letal. Sus abogados han intentado impedir la pena de muerte hasta última hora, pero el Tribunal Supremo rechazó el recurso ayer y se negó a escucharlos.

Muhammad fue condenado por uno de los diez homicidios, aunque el testimonio de Malvo, que entonces era menor de edad, sugiere que entre los dos pudieron matar a 17 personas en diez estados (Maryland, Virginia, Alabama, Washington, Georgia, Texas, California, Florida, Arizona y Luisiana), además del Distrito de Columbia.

Malvo, que decidió cooperar con la Policía solo en las jurisdicciones donde las autoridades le prometieron que no le procesarían, se enfrenta a cadena perpetua. Este gesto del joven fue considerado como la prueba de que hubo aún muchos más ataques, que datan desde febrero de 2002 y que por sus caractersticas asemejan la forma de operación de Malvo y Muhammad, que nunca se aclararán.

La serie de ataques, la mayoría contra personas que repostaban en gasolineras, llevaron el pánico a Washington y sus alrededores. Hasta el punto de que las autoridades recomendaron que los niños no salieran al patio de las escuelas durante el descanso.

Muhammad y Malvo fueron capturados después de 13 ataques en los que dispararon con un rifle de alta potencia, ocultos en la parte trasera de un viejo automóvil Chevy Caprice, a través de un agujero en la tapa del portaequipajes. Entre sus víctimas se cuentan hombres y mujeres, con edades desde 13 a 72 años.

Los dos hombres, capturados en un parador de autopista a unos 80 kilómetros al noroeste del distrito de Columbia, han sido acusados por varios homicidios, pero fueron juzgados y condenados por el de Dean Harold Meyers, la novena de sus víctimas mortales en la región, alcanzado por sus balas en una estación de gasolina en Manassas, Virginia.

El Tribunal Supremo de Justicia rechazó ayer una petición de aplazamiento y se negó a escuchar los argumentos de los abogados de Muhammad, quienes, el jueves, habían pedido una prórroga con el argumento de que, durante el juicio, su cliente estaba paranoico.