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"Frost/Nixon" recupera la agonía política de Richard Nixon tras el Watergate

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El director Ron Howard, ganador de dos Óscar por "A Beautiful Mind" (2001) retoma en "Frost/Nixon" la figura del ex presidente de EEUU Richard Nixon y su agonía política tras el Watergate, una película que suena como candidata a estatuillas.

El filme, que se estrena hoy en EEUU, es una adaptación cinematográfica de la obra de teatro homónima escrita por el guionista y dramaturgo Peter Morgan ("The Queen" y "The Last King of Scotland", ambas en 2006), que gira en torno a la entrevista de seis horas concedida por Nixon al periodista británico David Frost.

La historia llegará a la gran pantalla precedida por el éxito en los escenarios y protagonizada por los mismos actores que encarnaron a Frost y a Nixon en el teatro, Michael Sheen y Frank Langella respectivamente.

El propio Morgan transformó su guión para el filme, que recupera los diálogos reales que mantuvieron Frost y Nixon durante el verano de 1977, en el que se convirtió en el programa informativo más visto de la historia de Estados Unidos.

El relato va más allá y busca descubrir el drama personal de Nixon, al tiempo que reinterpreta cómo se gestó la famosa entrevista en la que el ex presidente intentó redimir su imagen pública tras el escándalo de las escuchas del caso Watergate que le costó el cargo.

"No es una película sobre política, es una historia humana sobre el hecho de estar hundido y tratar de salir de esa situación usando todas las herramientas que tienes a tu alcance", explicó Howard.

El auténtico David Frost, convertido en una celebridad mediática en el Reino Unido tras aquel programa, recordó la expectativa generada en la audiencia por entonces y aseguró que el drama de aquellas entrevistas fue mayor del que él había imaginado.

Una sensación que se recoge en el filme, cargado de tensión interpretativa, con un papel memorable de Langella, cuyo nombre ya suena entre los favoritos para conseguir una nominación a un Óscar este año.

"Para la preparación del personaje pedí que el tiempo que estuviese fuera de mi camerino yo fuese Nixon. A mí me gusta bromear con los compañeros durante las grabaciones pero pensé que no sería bueno que me relajase. Cuando entraba en la zona de grabación todo el mundo decía 'buenos días señor presidente', lo que me permitió mantener la sensación de soledad de Nixon" dijo Langella.

El actor insistió en que trató de construir su propia versión del ex presidente para evitar convertirse en una réplica, lo que le permitió adentrarse en la personalidad del ex mandatario.

"Nixon era inteligente y rápido en sus contestaciones, pero daba una imagen terrible delante de las cámaras y sufrió de eso, con el sudor, su rostro gris, sus gestos... fue brillante en política exterior pero nosotros terminamos diciendo "mira su corte de pelo, mira como suda, y nos burlamos de él por eso", comentó.

"Es una interpretación destacable y disciplinada", dijo Howard del trabajo de Langella, quien en 2007 obtuvo el premio Tony al mejor actor teatral del año por la versión de Broadway de "Frost/Nixon".

"La historia me recuerda a un episodio que no creía que ocurriría de nuevo en este país, que es la pérdida de confianza de los ciudadanos en su gobierno", añadió el director en referencia a la guerra de Irak y su comparación con la de Vietnam.