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La fruta de verano multiplica su precio por 10 del campo a la mesa, según IPOD

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Las frutas propias del verano como la nectarina, la ciruela, el melón o la sandía multiplican sus precios cerca de 10 veces en el trayecto del campo a la mesa, según los datos de agosto del Índice de Precios y Destino de los Alimentos (IPOD).

Según este índice, que elaboran de forma conjunta la organización agraria COAG y las de consumidores UCE y Ceaccu, el melón llega a multiplicar su cotización por 11,2 entre origen y destino, pasando de 0,1 euros por kilo que percibe el agricultor a un precio de venta al público de 1,12 euros el kilo.

La sandía, por su parte, multiplica su valor por 9,6, con un precio en origen de 0,08 euros el kilo y otro final de 0,77 euros el kilogramo.

En cuanto a la fruta de hueso, la ciruela revaloriza 9,7 veces su primera cotización; la nectarina, 8,8 veces y el melocotón, 7,2 veces.

Más amplio es este diferencial en el caso de la cebolla, que se encarece 11,9 veces del campo a los lineales de la distribución; desde los 0,09 euros, hasta los 1,07 euros el kilo.

En el conjunto de las producciones, el IPOD general indica que los productos agroalimentarios multiplicaron su precio por 5,55 en el mes de agosto, un 28 % más de lo que lo hicieron en 2010.

De este modo, el conjunto de los productos ganaderos multiplican su precio por tres de la granja al plato, mientras que el total de los productos agrícolas elevan su progresión hasta 6,2 veces.

COAG ha lamentado que la "nefasta campaña" de la fruta de verano ha tenido su reflejo en este incremento de los márgenes y que el adelanto electoral "eche por tierra" los esfuerzos del sector para poner en marcha la Ley de medidas para la mejora del funcionamiento de la cadena.

En este sentido, el secretario general de COAG, Miguel López, ha asegurado que su organización trabajará para que todos los partidos políticos recojan en sus programas una nueva normativa que "sirva para combatir prácticas comerciales desleales y abusivas".

López ha abogado por el establecimiento de controles más estrictos y sanciones, así como por fomentar iniciativas de autorregulación mediante la elaboración de contratos-tipo y la adopción de códigos de buenas prácticas comerciales.