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Las Fuerzas de Seguridad incomunican en su domicilio el líder opositor Musaví

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Las fuerzas de Seguridad iraníes han estrechado el cerco en torno a la casa del líder opositor Mir Husein Musaví, quien ha quedado encerrado en su domicilio y sin posibilidad de comunicación exterior, denunció hoy su página web Kaleme.org

Según el sitio de internet, censurado en el país, también han sido cortadas las líneas telefónicas de Musaví, quien junto al otro líder opositor iraní, Mehdi Karrubí, había convocado para este lunes una marcha de protesta que ha sido proscrita por el régimen.

El propio Karrubí se encuentra en la misma situación desde el pasado miércoles, fecha en la que las fuerzas de Seguridad prohibieron toda entrada y salida de personas y familiares de su domicilio en Teherán.

"Varios coches de Policía han cortados los acceso en la calle. Además, las líneas telefónicas, tanto fijas como móviles, de Musaví y de su esposa Zahra Rahnavard están cortadas desde el domingo", explicó la web.

Musaví y Karrubí lideraron en 2009 las protestas contra la reelección del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad que calificaron de fraudulenta.

En la represión de las mismas murieron más de una treintena de personas según las cifras oficiales y más de 70 de acuerdo con el computo de la oposición.

Además miles de iraníes fueron detenidos y más de un centenar han sido condenados a diferentes penas de cárcel e incluso la horca acusados de conspirar con fuerzas extranjeras para derrocar el régimen.

Desde entonces, el país está dividido social y políticamente con la oposición acallada.

Tras meses de silencio, la oposición iraní colgó este fin de semana un comunicado en internet en el que instaban a la población a manifestarse este lunes en el centro de la ciudad, que hoy amaneció tomada por las fuerzas de Seguridad.

En la nota, los opositores critican, además, la "hipocresía" del régimen iraní, que ha apoyado públicamente los alzamientos en el norte de África al tiempo que impide las manifestaciones en su propio territorio.

La oposición se queja, asimismo, de que el régimen ha emprendido una campaña de intimidación que en la última semana ha culminado con cerca de una veintena de arrestos.

Además, las autoridades han censurado diversas páginas web de noticias internacionales y tratado de distorsionar la emisión de los canales por satélite.

Asimismo, la oficina encargada de asuntos de prensa ha comunicado hoy con insistencia a los periodistas extranjeros que la marcha no está autorizada, por lo que carecen de permiso para informar desde la calle.

Desde primera hora de esta mañana, agentes de las diferentes fuerzas de Seguridad patrullan los accesos a las avenidas Enguelab (revolución) y Vali-e Asr, escenario de las multitudinarias marchas populares contra la reelección de Ahmadineyad, además de otros puntos de la capital.

El miércoles, el portavoz del Poder Judicial iraní, Gholam Husein Mohseni-Ejaei, ya advirtió de que la solicitud de los líderes opositores era una treta para regresar a las calles y les conminó a que si de verdad querían apoyar a los alzados en Egipto y Túnez, se sumaran a la manifestación que el régimen organizó el viernes.

Por su parte, la Guardia Revolucionaria, cuerpo de elite de las Fuerzas de Seguridad iraníes, les advirtió de que se abstuvieran de cualquier intento de protesta y calificó a los opositores de sedicionistas" a sueldo de países extranjeros.

"No son más que un cadáver y haremos frente a cualquiera de sus movimientos. Los consideramos antirrevolucionarios y espías", afirmó el comandante de la citada fuerza, Husein Hamedani.