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La Fundación March exhibe, desde sus orígenes, todo un siglo de arte minimalista

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Las ciento dieciséis obras de 82 artistas de cuatro continentes reunidas en la Fundación March permiten contemplar un siglo de arte minimalista, desde sus antecedentes en la abstracción hasta sus reelaboraciones contemporáneas.

Formada por piezas pertenecientes a la Colección de arte de Daimler AG (Stuttgart), una de las más antiguas de Alemania, "MAXImin. Tendencias de máxima minimización en el arte contemporáneo" tiene como objetivo presentar una historia metódicamente concentrada de las tendencias minimalistas del arte del último siglo en Europa, Estados Unidos, América Latina, Australia y Japón.

Desde un óleo de 1909 de Adolf Hölzel, figura tutelar de la "pequeña Bauhaus" de Stuttgart, hasta piezas recientes del norteamericano Vincent Szarek o de la artista japonesa Are You Meaning Company, ambos nacidos en 1973, la exposición se ha organizado desde la perspectiva del "método" común a todas las obras expuestas: el de su máxima minimización.

Se trata de una muestra que tiene una propuesta teórica, interpretativa y pedagógica. "No solo es un show de obras de arte, sino un trabajo de investigación", afirmó el director de la Fundación, Javier Gomá.

"Hemos querido mostrar el minimal no solo como un movimiento histórico ubicado en Estados Unidos, sino como una tendencia que no se reduce al espacio de tiempo de los años 60 y que se observa a lo largo del siglo XX en todos los movimientos, en todas la épocas y en todos los continentes", según Gomá.

La directora de la Colección alemana, Renate Wiehager, destacó la importancia de la muestra, "la más importante de las que se han organizado con nuestra colección", en la que se puede contemplar obras de Adolf Hölzel "artista en el que el arte minimal tiene una de sus raíces y que sin embargo es muy poco conocido en España".

Además de Hölzel, se contemplan obras de autores muy importantes "pero no muy conocidos, que contribuyen al conocimiento de todo un siglo de arte", afirmó Manuel Fontán, director de exposiciones de la Fundación, quien definió la muestra como "una historia concentrada, metódicamente vista de las tendencias minimalistas en cuatro continentes y durante un siglo".

El amplio recorrido se inicia con obras de Adolf Hölzel y sus alumnos así como de creadores pertenecientes a la Bauhaus, como Josef Albers. El arte concreto de Zurich, tendencia geométrica-abstracta internacional puramente racional, ocupa el siguiente espacio con obras de Max Bill o Verena Lowewnsberg.

Bajo el título de "Tendencias abstractas y constructivistas, de América a Europa" se agrupan piezas de algunos de los precursores del Minimal Art en Estados Unidos que recibieron influencias del constructivismo ruso, de las tradiciones de la Bauhaus y del arte concreto. Destacan nombres como los de Karl Benjamin, Frederick Hammersley o Hermann Glöckner.

El recorrido continúa con dos espacios dedicados a las tendencias minimalistas, primero en Europa y Estados Unidos, con creaciones de Jean (Hans) Arp o Robert Ryman, y después en Australia, Japón y Europa del Este, con creaciones de Shusaku Arakawa o Henryk Stazewski.

Especialmente atractivo es el espacio dedicado a "Neo Geo", la nueva geometría establecida por toda una generación de artistas jóvenes en los años ochenta, que volvieron a relacionarse con el arte concreto y la abstracción geométrica, en ocasiones con una mirada subversiva o irónica. Esta sección incluye obras de artistas contemporáneos que suman rasgos a la estética de los ochenta.

Ejemplos son las obras de John M. Armleder, Heimo Zobernig, Olivier Mosset, Sol LeWitt o Mathieu Mercier.

Otro de los apartados está dedicado a obras objetuales que establecen una relación directa con el espacio arquitectónico: un enorme lienzo de Michael Heizer, la escultura arquitectónica de Julian Opie o "las puertas de la nada" de Mathias Goeritz, son ejemplo de ello. Obras que tratan de diferente manera la relación con el espacio están firmadas, entre otros, por Georges Vantongerloo, Josef Albers o Ben Willikens.