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El fútbol español y la Iglesia se piden un "ora pro nobis"

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Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol y el arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, se pidieron mutuamente un ejercicio de oración para que España organice el Mundial 2018 y la Iglesia siga participando de "los dolores y gozos de sus hijos".

Villar y el seleccionador nacional, Vicente Del Bosque, fueron recibidos con ovación en su visita a la sede madrileña de la Conferencia Episcopal, adonde llevaron la Copa del Mundo, el éxito "más importante de la historia", según el presidente del fútbol español.

Una parada obligatoria en la que se pusieron los cimientos para trasladar algún día la Copa al Vaticano, para ser bendecida por el Papa Benedicto XVI, que "aunque sea alemán y perdió contra nosotros no creo que tenga inconveniente en recibirnos", en palabras del arzobispo de Madrid, quien recibió a manos de Villar, pero no se puso, la camiseta roja, con su nombre grabado.

Villar y Del Bosque se dirigieron a la casi totalidad de obispos españoles y representantes de Italia, Alemania y Polonia, bajo el retrato del Papa, con blanco atuendo, media sonrisa y manos entrelazadas.

Del Bosque habló a los obispos del principio de justicia para explicar el carácter "expuesto" de su cargo. "Todo el mundo quiere que convoques a uno u otro, y ustedes, entre los que hay muchos y buenos aficionados al fútbol, tendrán también su opinión. Yo trato de ser neutral y no tengo preferencias, trato de ser justo", dijo.

El técnico salmantino destacó como uno de los secretos del éxito en Sudáfrica al trabajo en equipo, pero además, dijo: "tenemos sentido de la realidad y equilibrio".

"Estamos aquí porque hemos ganado, pero si hubiéramos perdido no hubiéramos venido", comentó Del Bosque, quien también recordó que "en fútbol no todo es ganar, ya que aparte del resultado hay que trasladar una ética", dijo Del Bosque.

En momentos de halagos y parabienes, el seleccionador nacional subrayó la respuesta de la gente común. "Me quedo con las personas mayores que sin ser necesariamente aficionados al fútbol me paran por la calle para darme las gracias por hacerlos felices", dijo.

Del Bosque terminó su intervención asegurando: "nuestro fútbol no está en crisis" y señalando a los jugadores españoles como "referentes morales, con buen estilo en la victoria". Y además advirtió de que "hay nuevos retos que cumplir y debemos tratar de que el éxito no empañe el futuro, ya que es éxito es pasajero".

Tomó la palabra Villar y empezó comentando en tono jocoso el comportamiento "desagradecido" de muchos obispos. "Porque los invito a los partidos y no van, y ni me contestan", comentó.

El presidente de la RFEF no continuó por la línea más modesta posible, pues recordó su paso como futbolista "por el mejor equipo del mundo", es decir, el Athletic de Bilbao. Y recordó en los primeros minutos que su educación se cimentó en centros cristianos, y alargó su percepción religiosa sobre el fútbol español.

"La mayoría de la gente del fútbol somos cristianos y ese es el origen de nuestro país. La Iglesia durante siglos se ha preocupado por el bien del hombre", dijo Villar.

El dirigente no se olvidó de pedir intercesión divina a Rouco Valera. España sabrá el próximo 2 de diciembre si es elegida junto a Portugal la candidatura organizadora del Mundial 2018 y toda ayuda es bienvenida. Después Villar entregó la "la Roja" al arzobispo y prometió llevar la Copa a los lugares santos de Santiago y Caravaca de la Cruz.

Rouco, quien no se puso la camiseta roja, la elástica quedó en el respaldo de una silla, recordó sus practicas "en el deporte rey en los seminarios, cuando los pantalones cortos aún no estaban homologados".

Recordó Rouco a Villar algún "olvido" en la celebración de la Copa del Mundo. "No entrasteis en La Almudena con la Copa y pasasteis por delante. Y luego nos pedís que recemos", dijo con humor.

El acto finalizó con una oración. "Gracias por la victoria y el ejemplo". Próxima parada, el Vaticano. La Copa del Mundo sigue despertando pasión entre toda la afición española. Una victoria divina para todos.