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El G-20 aplaza las soluciones al desequilibrio global

La cooperación en divisas "necesitará más tiempo", dice Zapatero

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Los líderes del G-20 han cerrado este viernes un acuerdo que intenta sentar las bases para recuperar un crecimiento sostenido y equilibrado de forma global, entre los tiras y aflojas por las diferencias en políticas monetarias. El pacto incluye dos compromisos, uno a corto plazo en divisas, que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha calificado de 'incipiente' y otro sobre políticas económicas que se queda en el aire hasta 2011.

Tras las fuertes tensiones que se vivieron en la jornada del jueves entre EEUU y China; EEUU y la UE y EEUU y los emergentes (o lo que es lo mismo, Obama contra todos), los líderes mundiales han hecho pequeñas concesiones en sus posturas iniciales y han incluido matices en el comunicado final con el que se cierra esta cumbre de G-20 de Seúl.

En la llamada guerra de divisas, se ha llegado a un compromiso para 'avanzar hacia tipos de cambios más determinados por el mercado' (hasta aquí nada nuevo frente al último comunicado pactado hace tres semanas) pero va más allá al introducir el mecanismo por el que se debe materializar este compromiso: 'incrementando su flexibilidad para reflejar los fundamentos económicos y subyacentes', absteniéndonos de adoptar devaluaciones competitivas.

Este párrafo supone una mínima concesión de China hacia la forma de tratar su moneda, el yuan. El presidente de China, Hu Jintao, se comprometió ayer con su homólogo estadounidense, a dejar apreciar su moneda rápidamente y su palabra se ha dejado traslucir en este acuerdo. Sin embargo, en los borradores que habían circulado durante la cumbre se llegó a barajar una referencia aún más explícita al compromiso de no dejar caer a las monedas por debajo de su nivel de equilibrio.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez reconoció al término de la cumbre en rueda de prensa que 'las grandes potencias van a necesitar más tiempo' para llegar a una cooperación efectiva en política monetaria. 'Queda mucha tarea por delante', ha asumido Zapatero que ha reconocido que los movimientos alrededor de las monedas en las últimas semanas eran un 'factor de preocupación'.

Zapatero pidió 'prudencia' a los países implicados en lo que se ha llamado una guerra de divisas y pidió 'no señalar con el dedo a nadie' ante el cruce de acusaciones que que se han hecho los líderes mundiales. El presidente trató de relativizar las acciones que algunos países han llevado a cabo y que han afectado a sus monedas, al asegurar que todos los países habían utilizado 'sus ventajas' para conseguir beneficios a corto plazo.

Así, EEUU parece salir inmune, al menos por escrito, de la batalla que se ha librado durante estos dos días en Seúl para que diera explicaciones por la inyección masiva de liquidez que ha anunciado la Reserva Federal. Sólo persiste el compromiso del último comunicado de que las economías con 'papel reserva' estarán atentas a la volatilidad excesiva para mitigar el riesgo de flujos de capital excesivos hacia los emergentes, una preocupación reiterada por Brasil que ve como el exceso de dólares recalienta su economía.

El otro paquete de medidas que el G-20 se compromete a adoptar es una batería de reformas estructurales que 'impulsen y sostengan la demanda global, favorezcan la creación de empleo e incrementen el potencial de crecimiento', así como actuaciones destinadas a reducir los desequilibrios externos excesivos.

En este sentido, el G-20 insta a sus ministros de Finanzas y Gobernadores Centrales a definir en su primera reunión en 2011, las 'guías indicativas' para alcanzar este fin, que irá más allá de fijar un límite cuantitativo para la balanza por cuenta corriente, tal y como había reclamado EEUU. España es uno de los países que había defendido la posición de fijar un conjunto de criterios macroeconómicos que sirvan como orientación para mantener los desequilibrios por cuenta corriente 'en niveles sostenibles'.

Los líderes del G-20 aún tienen por delante varias sesiones de trabajo en la que debatirán regulación financiera y crecimiento económico.