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El G-20 opta por caminos separados en busca de la recuperación

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Líderes mundiales acordaron el domingo tomar caminos separados hacia objetivos comunes de un crecimiento duradero y un sistema bancario más seguro, cuando comienza a asomar una frágil recuperación económica dos años después de una crisis financiera mundial.

Equilibrio fue la palabra más usada. El Grupo de las 20 economías ricas y emergentes (G-20) quiere reducir a la mitad los déficits presupuestarios para 2013 sin paralizar el crecimiento, y tomar medidas drásticas ante el comportamiento arriesgado de la banca sin ahogar los préstamos.

Sin embargo, el G-20 dejó la puerta abierta para que cada país avance a su propio ritmo y adopte políticas "diferenciadas y ancladas" que concuerden con las prioridades políticas o económicas del país, un fuerte revés desde la unidad mostrada en las tres cumbres anteriores dedicadas a la crisis financiera.

"Nuestros desafíos son tan diversos como nuestros países", dijo Barack Obama. "No obstante, representamos un 85 por ciento de la economía mundial y hemos avanzado en una respuesta coordinada a la peor crisis económica mundial de nuestro tiempo", añadió.

En una señal de lo mucho que costó fraguar un consenso en el G-20, los negociadores pasaron al menos 45 horas trabajando en el comunicado final, dijo el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn.

El G-20 acordó que cada país decidirá su ritmo para avanzar en los asuntos más polémicos como el impuesto a la banca, para recuperar el dinero gastado durante los rescates financieros, y la implementación de normas más estrictas al sistema financiero.

"La principal prioridad del G-20 es salvaguardar y fortalecer la recuperación y establecer bases para un crecimiento sólido, sostenible y balanceado y fortalecer nuestros sistemas financieros contra el riesgo", dijo el grupo en un comunicado publicado tras la cumbre en Toronto.

Del mismo modo, el grupo evitó las confrontaciones con China, y no hizo una mención específica al tipo de cambio del yuan, un punto de conflicto en el pasado.

El G-20, que abarca a las potencias económicas emergentes así como las economías desarrolladas donde se iniciaron los problemas, se unió el año pasado para entregar miles de millones de dólares a la batalla contra la recesión. El grupo se ha convertido desde entonces en el foro predominante para coordinar el combate a los desafíos económicos mundiales.

Las economías emergentes asiáticas como China están teniendo un notable repunte en su actividad, mientras que la recuperación en Estados Unidos se mantiene lenta y Europa avanza lentamente.

"Ahora que lo peor de la crisis ha quedado en el pasado, la visión de que los países del G-20 avanzaban en conjunto para resolver los problemas económicos mundiales está quedando de lado para dar espacio a una postura más pragmática", dijo Eswar Prasad, socio de Brookings Institution y antiguo funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI).

EUROPA CLAMA VICTORIA

La reunión de Toronto ha sido considerada como una revisión antes de un encuentro del G-20 en Seúl. El encuentro es el plazo final para que los líderes se pongan de acuerdo en asuntos que incluyen el capital de los bancos, la regulación financiera y los derechos de voto en el FMI.

Desde que los líderes del G-20 se reunieron en septiembre en Pittsburgh, los problemas de la deuda pública de Grecia han cambiado el foco hacia el tema de las finanzas públicas. Reino Unido y Alemania se han unido a Grecia, España, Italia y otros países más pequeños en delinear planes para reducir su gasto.

Estados Unidos ha pedido paciencia y ha advertido que la retirada de los apoyos económicos puede frenar a la economía. Los líderes europeos han argumentado que arreglar sus finanzas mejorará la confianza y que eso es esencial para el crecimiento.

Responsables europeos interpretaron el compromiso del G-20 para reducir el déficit como una señal clara de que el resto del mundo se acerca a los puntos de vista de Europa.