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El G-20 pide a China y Alemania que tiren de la economía mundial

Los países industrializados y emergentes acuerdan reforzar los fondos del FMI ante la crisis

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El temor a que los próximos meses siembren Europa y el mundo de una recesión reconocida como posible por el BCE o la OCDE llevó ayer a la mayoría de países del G-20 a unirse en un llamamiento a las políticas de crecimiento. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió al foro de países industrializados y emergentes 'un plan global de crecimiento', según uno de sus colaboradores. A su llamamiento se acabarían sumando otros líderes, confirmó después la vicepresidenta económica, Elena Salgado. Entre ellos, el anfitrión de la cumbre y presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Un borrador de las conclusiones que se adoptarán hoy refleja esa preocupación e incide en que es esencial para crear puestos de trabajo, aunque al cierre de esta edición todavía no estaba claro sobre qué hombros recaerá el grueso de la responsabilidad.

Varios líderes se suman a la petición de Zapatero de 'un plan global'

Según Salgado, España y otros socios del euro reclaman que 'aquellos países y zonas del mundo que tienen margen de maniobra' pongan 'en marcha de nuevo políticas que impulsen el crecimiento mundial'. ¿Quién tiene margen? Los que tienen 'superávit comercial', que se cuentan 'en todas las zonas del mundo', advirtió sin citar la vicepresidenta. En realidad, los dos países más mentados en privado tienen silla en el G-20: Alemania y China. El primero impone desde hace dos años políticas de austeridad a sus socios en el euro y el segundo, que pese a la crisis tiene un gran crecimiento, no fomenta el consumo interno ni el nivel de vida de sus ciudadanos.

Salgado argumentó que cada país tiene que hacer su parte, pero no para todos es la misma. Eso es, precisamente, lo que genera 'desequilibrios globales' entre países acorralados por las dudas de los mercados y otros con posibilidad de compensarlas. Según ella, el Gobierno deberá seguir con la 'consolidación fiscal y las reformas estructurales', porque el margen de maniobra español se agotó tras los estímulos de 2008 y 2009 y el aumento del número de parados.

Por otra parte, el G-20 logró un acuerdo para ampliar la financiación del FMI, algo que Reino Unido ya se comprometió a hacer. 'Si quieren, los países podrán en otoño de 2012 incrementar su participación bilateral en recursos en el FMI', aseguraron fuentes diplomáticas en referencia a las conclusiones que serán adoptadas hoy. El FMI tiene unos 291.000 millones de euros a su disposición, pero ha calado la preocupación sobre si serían suficientes si la crisis de deuda en la eurozona afecta a países más grandes.

Sarkozy se reúne con Obama y los líderes de la zona del euro

La capacidad del FMI, que cofinancia los rescates de Grecia, Portugal o Irlanda, fue ya ampliada en 2010. Los países que quieran acogerse a sus créditos podrán hacerlo a través del sistema de Derechos Especiales de Giro, que también será reformado. Tendrán que solicitarlos voluntariamente pero asumir sus exigencias en política económica.

El ministro de Economía británico, George Osborne, aseguró que Londres será uno de los países en contribuir, un movimiento visto como una aportación indirecta a los rescates de la eurozona, en los que la participación explícita del país sería muy controvertida. Australia y China podrían seguir la misma senda.

Pekín fue, además, el foco de miradas de desconfianza de europeos y norteamericanos, que exigieron la apreciación del yuan. La economía china se beneficia de una ventaja competitiva al mantener su divisa artificialmente devaluada. En un comunicado, el presidente del Consejo, Herman van Rompuy, y el de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, aseguraron que China ha adoptado un 'compromiso' para 'reequilibrar su economía en el corto plazo', pero recordaron que 'eso debe ir acompañado de una mayor flexibilidad en el tipo de cambio'.

Sarkozy convocó a última hora de ayer a Obama junto a los primeros ministros de la zona del euro y sus respectivos ministros de Economía para explicar la situación europea, según fuentes de Moncloa. Al cierre de esta edición no había trascendido el resultado de dicha reunión.