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La galería Kourochkina abre con una muestra conjunta de Ràfols y María Girona

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Unas cuarenta obras de Albert Ràfols-Casamada, algunas de ellas inéditas, se exponen desde hoy en la nueva galería Tatiana Kourochkina de Barcelona, en una muestra que el propio artista preparaba cuando murió el 17 de diciembre, y en la que también se exhiben piezas de su mujer, María Girona.

Tatiana Kourochkina ha explicado que quería inaugurar la nueva galería, situada en la antigua sede de la Iglesia de la Cienciología de Barcelona, con "una exposición de contenido muy vinculado a la historia artística reciente de la ciudad".

Era "una ocasión especial" reunir por primera vez en muchos años la obra de este matrimonio de artistas, "en un diálogo que constituye además una biografía en paralelo".

La comisaria de la exposición, Victoria Combalía, ha atribuido a los dos artistas "responsabilidades de igual importancia" en el nivel cultural y público.

A su juicio, "eran como un imán que atraía el talento" y esta exposición, que estará abierta al público hasta el 31 de marzo, es además "una reivindicación de la figura de María Girona como exponente de una relectura no académica del Noucentisme".

De Ráfols-Casamada se presentan obras representativas de toda su trayectoria, desde piezas de los años 70 basadas en "campos de color"; grandes formatos de los años 80 de colores siena, que "por su tamaño podrían estar en un museo"; y obras de madurez de los años 90.

"Su pintura callada y culta aspira a evocar las cosas mucho antes de representarlas", explica Combalía.

Entre las obras exhibidas, figuran obras inéditas o poco difundidas de Ràfols como "Dentro del azul", de los años 80, que sólo se había mostrado en el Museo de Vitoria; dos dibujos de los años 1996 y 1999; "Lejos" (2005), que confirma la depuración que hace el artista al final de su vida; o "Raya azul sobre rojo".

De María Girona se pueden contemplar visiones "sosegadas e íntimas" de las casas de la pareja en Barcelona, Cadaqués (Girona), Capellades (Barcelona) y Calaceite (Teruel).

Ràfols-Casamada se fue apagando en su piso de la barcelonesa calle República Argentina, en la que vivía con María Girona, y donde en los últimos tiempos, apunta la comisaria, se dedicaba a pintar pequeñas composiciones con acuarela, que irradiaban el mismo sentido del color que imprimía a las telas de gran formato.

Mientras Combalía preparaba la exposición, en permanente contacto con el artista, Ràfols-Casamada murió el pasado mes de diciembre: "Estaba muy ilusionado por la selección y por el hecho de volver a exponer juntos".

La propia Girona, que ha querido asistir a la presentación de la muestra a pesar de las dificultades de movilidad derivadas de su octogenaria edad, ha confesado: "Me gusta mucho que estén las obras de los dos juntas, pero a mí me gusta más la de Albert (Ràfols-Casamada)".

"Aunque teníamos estudios separados, dialogábamos mucho y nos consultábamos aspectos técnicos o temáticos", ha revelado Girona.