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Galliano vuelve sin Galliano para conquistar París

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En una jornada inevitablemente marcada por la ausencia del modisto gibraltareño John Galliano, la marca que lleva su nombre presentó hoy una colección para el invierno próximo pensada para el "hombre fuerte" y resistente, sea gánster, como Al Capone, o estrella estadounidense del deporte.

Sobre la pasarela se unieron los chaquetones de cuadros y de cuero, adornados a veces con cuellos de piel, primero sobre pantalones anchos, luego más estrechos.

Zapatos de empeine metálico, superposiciones de caqui sobre prendas doradas levemente visibles, abundancia de boinas y conjuntos de estilo y tonos militares combinados con cascos de piloto y camisas doradas, fueron otros elementos Galliano defendidos por Bill Gaytten, el que fuese el más próximo colaborador del modisto caído en desgracia.

Como en la ópera, algo que ocurre raramente ya en un desfile, el público aplaudió, una parte con ovaciones de entusiasmo; otra, más pequeña, con aparente descontento.

John Galliano era la penúltima de las once firmas que hoy presentaron sus propuestas.

Desde España, país donde el diseñador alemán de origen iraní, Boris Bidjan Saberi vive y fabrica sus creaciones, llevó una colección con reminiscencias militares.

Más precisamente, de soldados refugiados "estacionados en la montaña", explicó a Efe el modisto al término del desfile.

Monos voluminosos que cubren el cuerpo enteramente, y a veces el rostro, superposiciones múltiples, bolsos dobles cruzados en la espalda, botines militares y camisetas tan largas que permiten no llevar pantalón, vestirán al impenetrable cliente de Bidjan Saberi.

El artista, que dijo trabajar sobre el cuerpo humano visto casi como una escultura y "jugar" a tapar algunas partes, utilizó cachemira, algodón y cuero, de colores hielo, negro y verde militar.

Desde una visión muy diferente de la moda, el modisto brasileño Gustavo Lins quiso eliminar lo superfluo y profundizar en el confort sin por ello perder un ápice de elegancia.

Bajo la dominante de negros y grises -claros o pizarra-, el rojo, en forma de chaqueta de punto; el azul, en una camisa vestida sobre pantalones gris perla con chaqueta negra; el azul tinta de un cardigan y algunos toques azul noche, completaron su paleta.

Cuero, crêpe, lana, cachemira y popelina de algodón fueron los materiales de esta búsqueda de lo esencial, en la que todo detalle fue tratado con suma delicadeza, del cuello alto de una camisa, al drapeado delantero de un jersey, al pantalón, recto sin costura lateral, holgado, nunca ajustado, reposando sobre el empeine.

Con Yves Saint Laurent, el elemento innovador tratado de manera innovadora fue el cuero, omnipresente, al igual que el color negro, salpicado por algunas, raras, intrusiones gris perla y leves toques de blanco, principalmente en forma de camisa.

Los zapatos adornados con barras plateadas evocaban el doble tema central del evento: "sexo y dinero", como el cuero de chalecos y cazadoras, de solapas y puños de un chaqué; de ribetes de americanas sin botones o de incrustaciones en el delantero de una camisa.

Krisvanassche, diseñador que el domingo contará su versión Dior del invierno que viene, ideó abrigos y gabardinas inmensos, al igual que cazadoras, chaquetas, mangas de algunas prendas y prominentes hombreras redondeadas.

Los pantalones, hasta la cintura, fueron siempre de bajos estrechos, aunque en ocasiones holgados a la altura de las cadera y los muslos, para terminar infaliblemente por encima de los tobillos, hacia la media pierna, generalmente dentro de un botín.

Además del negro y el gris -claro u oscuro-, los tonos más abundantes de su paleta; marrones, beiges y azules ocuparon una pequeña parte de su pasarela.

Por Lola Loscos