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García Montero resucita la memoria emocionada de Ángel González

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El poeta granadino Luis García Montero ha resucitado la memoria emocionada de Ángel González en su primera obra en prosa, "Mañana no será lo que Dios quiera", cuya segunda edición ha sido presentada hoy en la Semana Negra de Gijón, uno de los escenarios donde ambos escritores cultivaron una amistad inquebrantable.

Los recuerdos del poeta ovetense Ángel González se relatan en la obra de García Montero con un lenguaje atípico en las biografías por la necesidad de "reproducir un tono elevado de emoción".

El libro ha sido la consecuencia de la "imposibilidad" de Ángel González para escribir su propia historia, lo que ha llevado a Montero a grabar las largas conversaciones que mantuvo con su "amigo" en la etapa final de su vida, con la finalidad de dejar un testimonio escrito.

Según ha relatado hoy García Montero en una rueda de prensa, una de las mayores dificultades de este trabajo "era transmitir el tono emocionado de Ángel cuando narraba algunos aspectos dramáticos de su pasado", por lo que decidió, con permiso del poeta, utilizar "los recursos de la literatura".

Así fue que lo que había sido pensado como una biografía al uso finalizó siendo una obra cuyo lenguaje y estilo se ha puesto al servicio de los acontecimientos que se narran, según ha explicado el autor.

La frase "Mañana no será lo que Dios quiera", que da título al libro, no esta "elegida al azar" sino que tiene un significado "extraordinario" al ser una de las que "se le ha quedado grabada a Ángel González en la cabeza como una obsesión", hasta el punto de que es uno de los más reconocidos versos de su obra.

En realidad la frase la pronunció Manolo, el hermano del poeta, el día posterior al triunfo del Frente Popular y a Ángel "se le quedó grabada en lo más hondo" porque "en sí misma representaba un sentimiento colectivo" en aquella época convulsa de los años 30.

García Montero ha recordado los momentos en los que Ángel González le contó como siendo casi un niño tuvo que notificar a su madre el asesinato de su hermano Monolo y como esa "mujer enorme" se sobrepuso a la desesperación para tener una conducta de militante intachable.

El autor ha intentado construir un retrato del poeta asturiano a partir de la mirada de un niño que tuvo que crecer sin la figura de su padre, pero "con toda la fuerza de una familia y una geografía que se resistían con uñas y dientes a dejarse vencer".

García Montero ha manifestado tener la sensación de que para sobrevivir a ese mundo, "Ángel tuvo la necesidad de construir espacios de resistencia cultivando la literatura y la amistad, y en ambos era un maestro".