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Garzón: "El tribunal del hombre es su conciencia y la mía está tranquila"

El juez justifica su decisión de abrir una causa por los crímenes de Franco en su obligación de defender a las víctimas. El fiscal ve error, pero no prevaricación

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Citando a Immanuel Kant 'El tribunal del hombre es su conciencia' y sin olvidar a las víctimas, el juez Baltasar Garzón defendió ayer las resoluciones por las que se declaró competente para investigar los crímenes del franquismo. En su turno de última palabra aseguró que, en el 'uso de la independencia judicial', tomó las decisiones que entendió 'más apropiadas' para defender a las víctimas que siempre han estado 'desamparadas'.

'Mi conciencia está tranquila, porque tomé las decisiones que creía ajustadas a derecho: investigar, perseguir y sancionar los crímenes masivos de desapariciones forzadas y detenciones ilegales' que se produjeron en España, explicó Garzón. A su juicio, es lo mínimo que 'las instituciones deben a las víctimas para que no se produzca el olvido y la falta de memoria'.

Insistió en que actuó 'en cumplimiento estricto de normas procesales' y practicó las diligencias 'indispensables' para decidir sobre la competencia de las denuncias que distintas asociaciones de víctimas del franquismo presentaron en la Audiencia Nacional. Su intención fue 'dar reparación' a esas víctimas 'con un criterio con el que se puede discrepar, pero que está motivado con jurisprudencia nacional e internacional'.

Aseguró que lo ocurrido en la Guerra Civil son delitos permanentes que se incluyen en los crímenes contra la humanidad, y 'la obligación del juez es dar protección a las víctimas' e investigar esos delitos.

Sus palabras pusieron punto final a un juicio al que en ninguna de sus siete sesiones ha faltado un heterogéneo grupo de personas, la mayoría víctimas del franquismo, que sólo ayer se salieron del respeto que han mostrado hacia el tribunal. Su presidente, Carlos Granados, sólo les llamó la atención una vez: cuando aplaudieron al fiscal de Sala Luis Navajas cuando concluyó su informe. Volvieron a hacerlo cuando Garzón acabó su intervención, y abandonaron la sala de vistas con gritos aislados de 'Justicia y libertad para España' y peticiones de 'que no se tenga que hacer fuera' lo que no se hace aquí.

La defensa señala que las decisiones del juez fueron 'razonables y defendibles'

El público se refería al proceso abierto en Argentina por los crímenes franquistas. El fiscal Navajas lo citó ayer en el informe en el que pide la libre absolución de Garzón, porque, aunque sus resoluciones no fueran acertadas, no fueron prevaricadoras.

'Sería patético que mientras Argentina tiene a una jueza investigando, aquí nos dediquemos a perseguir al juez que tuvo la deferencia de encauzar esas denuncias por hechos de extraordinaria gravedad', afirmó.

A renglón seguido respondió a la piedra angular de la acusación del autodenominado sindicato de funcionarios Manos Limpias y la asociación, también de corte ultraconservador, Libertad e Identidad: el archivo de la denuncia por genocidio interpuesta en 1998 por Paracuellos del Jarama (Madrid). Joaquín Ruiz de Infante, el abogado de la acusación que pide 20 años de inhabilitación para Garzón, esgrimió ese archivo para defender la injusticia consciente con la que, en su opinión, el magistrado se declaró competente para investigar el franquismo.

'Los hechos trágicos de Paracuellos no tienen más relación que la constatación de que en ambos bandos se mató a gente', replicó el fiscal. Los crímenes del otro bando, en cambio, responden 'al signo inequívoco de acabar con el contrario político', aseguró recurriendo a citas textuales de los generales golpistas Molay Queipo de Llano cuando abogaron públicamente por ejecutar a todos los que no comulgaban con sus ideas.

El fiscal dice que son los crímenes 'más graves denunciados'

El abogado de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda, ya había ahondado en que lo que se hizo al término de la Guerra Civil fue 'una causa general' 'Eso sí fue una causa general', puntualizó, 'en la que se condenó por auxilio a la rebelión a los que apoyaron' al Gobierno legítimo republicano. Y en ese marco, los descendientes de las víctimas de Paracuellos fueron 'honradas, indemnizadas, se les concedieron estancos, medallas'. Todo lo contrario al trato recibido por las que acudieron en 2006 a la Audiencia Nacional en busca de una justicia que siempre les ha sido negada.

El fiscal destacó que se trata de los 'hechos más graves jamás denunciados antes en la jurisdicción española'. 'Se suele hablar de proteger a las víctimas', para que no vuelvan a sentirse en esa condición una y otra vez, pero estas siguen sintiéndolo a día de hoy, porque 'al proceso de victimización que se abrió con la muerte de su ser querido, se sumó la pérdida de sus bienes y la estigmatización de su familia por ser hijo de rojo o de sindicalista'.

Y, pese a admitir que comparte el criterio de la Fiscalía de la Audiencia Nacional que se opuso a la causa abierta por Garzón para investigar esos crímenes, aseguró que ello no significa que el juez prevaricara. Se preguntó si, en el caso de que la decisión hubiese sido de otro juez, no de Garzón, 'hubiera merecido ese reproche'. 'La acusación popular nos dice que prevaricó, pero sin argumentos jurídicos, sólo con pura retórica', aseguró.

Fresneda, en un tono muy pedagógico, desgranó la ins-trucción que realizó Garzón y aseguró que en todas sus decisiones 'aplicó criterios razonables y defendibles', lo que veta la prevaricación. Incluso la reclamación del certificado de defunción de Franco y sus generales. Previamente el abogado de Manos Limpias había dicho que él había tardado '45 minutos' en encontrar 'en una enciclopedia' que todos ellos habían muerto. 'Será por sus relaciones', le replicó la defensa en su turno.

El letrado terminó su intervención recordando que, 'como se ha podido comprobar' con el testimonio en el Supremo de una decena de víctimas del franquismo, 'el gran problema sigue ahí', que 'ese gran cementerio, en pozos y en cunetas, sigue ahí, y no parece tan insensato que los juzgados penales le den una solución penal', como reclamaron en la Audiencia Nacional.