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Gaza recuerda el aniversario de la ofensiva israelí bajo el bloqueo y la destrucción

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El millón y medio de habitantes de la paupérrima franja de Gaza recuerda hoy el primer aniversario de la más dura ofensiva militar lanzada por Israel desde tierra, mar y aire, que duró 22 días, y dejó 1.420 muertos y más de 5.000 heridos.

Los gazanos conmemoran la efemérides bajo el mismo bloqueo impuesto por Israel, que les impidió hace un año encontrar refugio fuera de la franja y que dura más de tres años.

El estrecho cerco ha aplastado la economía palestina en este enclave gobernado por Hamás e impedido la reconstrucción de las miles de viviendas y edificios públicos destruidos en la contienda.

El objetivo de la ofensiva, según los políticos y el estamento militar en Israel, era impedir el disparo de cohetes por parte de las milicias palestinas desde ese territorio contra suelo israelí.

Los analistas también mencionan que Israel trató con la operación militar de recuperar su poder de disuasión frente a Hamás.

Los dirigentes del movimiento islamista en Gaza insisten en que la guerra, que ven como un intento de destruir la infraestructura del movimiento, no ha afectado su popularidad entre los palestinos ni mermado su capacidad militar.

El líder de Hamás en Gaza y depuesto primer ministro, Ismail Haniye, afirma en un comunicado con ocasión del aniversario que "la franja de Gaza sigue siendo fuerte, Israel no ha podido vencer a pesar del debilitamiento por el fuerte bloqueo y las restricciones que han elevado el sufrimiento entre la población".

El brazo armado del grupo, las Brigadas de Azedín al Kasem, advirtió esta mañana de que será "más eficaz" en su próximo enfrentamiento con el Estado judío.

Según el Centro Palestino de Derechos Humanos, con sede en Gaza, 1.420 palestinos murieron en la ofensiva militar israelí "Plomo fundido", de los que el 60 por ciento eran civiles, y más de 5.000 resultaron heridos, en su mayoría no combatientes.

Durante la guerra murieron 13 israelíes, de los cuales tres eran civiles.

El 27 de diciembre de 2008 a las 11.00 de la mañana hora local, aviones israelíes efectuaron intensos bombardeos contra edificios de seguridad e instalaciones policiales de Hamás.

Ocho días después, Israel amplió su ofensiva e introdujo fuerzas terrestres que llegaron a las principales aldeas y ciudades.

En la incursión, a la que se sumaron bombardeos desde el mar, fueron alcanzados centros hospitalarios, sedes de organismos internacionales y cientos de edificios de viviendas.

Observadores locales describen la ofensiva israelí -que concluyó el 18 de enero- como las "más sangrienta" de las últimas cuatro décadas del conflicto palestino-israelí y afirman que tanto Hamás como el Estado judío fracasaron en sus objetivos.

"Israel no logró sus metas porque los milicianos de Hamás siguen actuando y dicen estar preparados para luchar si hay otra ofensiva contra Gaza", afirma Asad Abu Sharj, analista político de la Universidad al Azhar de Gaza.

Un informe elaborado por una comisión de la ONU encabezada por el jurista sudafricano, Richard Goldstone, encontró evidencias de crímenes de guerra perpetrados por Israel y Hamás.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, adoptó las recomendaciones de dicho informe e instó a ambas partes a investigar las alegaciones.

El Ejército israelí abrió una investigación interna y negó que se cometieran crímenes de guerra o que sus soldados mataran civiles deliberadamente, sino que se cometieron algunos "errores", como aquel en el que murieron 21 civiles de una misma familia.

Sin embargo, organizaciones de derechos humanos acusan a Israel de haber empleado a civiles como escudos humanos, de haber disparado de forma laxa e incluso empleado armas prohibidas en zonas pobladas.

Según informes de la ONU publicados al finalizar la contienda, 3.530 viviendas quedaron completamente destruidas, 2.850 severamente dañadas y 52.900 parcialmente, además de edificios gubernamentales y de seguridad controlados por Hamás.

En marzo los países donantes reunidos en Egipto prometieron 4.481 millones de dólares para reconstruir Gaza, una ayuda que no ha llegado a la franja debido a que Israel bloquea la entrada de materiales de construcción.