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General Motors se acerca un paso más a la quiebra tras las dudas de los auditores

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General Motors dio un paso más hacia la declaración de quiebra al reconocer hoy que sus auditores han planteado "dudas sustanciales" sobre la supervivencia de la compañía ante la falta de dinero y las gigantescas pérdidas que arrastra.

La admisión está recogida en el informe anual 10-K que GM presentó hoy ante la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) y fue recibida con pesimismo por los mercados.

Las pérdidas financieras, el retroceso de las acciones así como "la incapacidad para generar suficiente dinero para cumplir nuestras obligaciones y sostener nuestras operaciones genera dudas sustanciales", indicó GM a la SEC, basándose en la auditoría de Deloitte & Touche.

A finales de febrero, GM dijo que en el 2008 perdió 30.900 millones de dólares, que se suman a los más de 43.000 millones de pérdidas del 2007, poco después de presentar un Plan de Viabilidad al Departamento del Tesoro en el que planteaba que podría necesitar hasta 30.000 millones de dólares de ayudas públicas.

"Nuestro futuro depende de nuestra capacidad de ejecutar nuestro Plan de Viabilidad con éxito o encarar estas materias de otra forma", añadió la empresa.

"Si no lo hacemos, por la razón que sea, no seríamos capaces de continuar y potencialmente podríamos ser forzados a solicitar ayuda bajo el Código de Quiebras de Estados Unidos", advirtió GM.

La abierta mención de la suspensión de pagos fue rápidamente recogida por los inversores.

Nada más abrir Wall Street, las acciones de GM se precipitaron más de un 14 por ciento, caída que continuó durante la mañana y que dejaba los títulos del maltrecho fabricante en un penoso 1,86 dólares por acción a las 11.30 de la mañana (17.30 GMT).

La empresa ha evitado presentar la suspensión de pagos exclusivamente gracias a que Washington le concedió a finales de 2008 un total de 13.400 millones de dólares en préstamos para realizar desembolsos a proveedores y empleados.

Pero, para acceder a más fondos, GM tiene que convencer antes del 31 de marzo al Departamento del Tesoro, cuando las autoridades federales deben aprobar su Plan de Viabilidad, de que merece la pena rescatar a la compañía.

La empresa señaló en su informe anual que la declaración de suspensión de pagos tiene "riesgos sustanciales".

A la cabeza de la lista presentada por GM se encuentra "la erosión de la confianza de los consumidores en nuestra capacidad para proporcionar repuestos y servicios en el largo plazo", lo que provocaría "una caída significante y precipitada de nuestros ingresos".

GM también señaló que "una significante caída de los ingresos pondría en peligro la viabilidad de nuestros concesionarios y proveedores, amenazaría la capacidad de GMAC (su brazo financiero) para financiarse y dañaría su capacidad para proporcionar financiación".

La empresa advirtió que ante esta situación se vería forzada a proceder a la liquidación, los tenedores de deuda sufrirían significantes pérdidas y los intereses de los actuales accionistas "serían completamente eliminados".

GM también expresó dudas de que la demanda de vehículos se recupere en el 2010 tal y como había previsto en sus planes iniciales.

"Nuestro Plan de Viabilidad está basado en la suposición de que las ventas de vehículos caerán más en el 2009, pero que empezarán a recuperarse en el 2010".

"Sin embargo, el volumen de ventas puede caer más o necesitar más tiempo que lo esperado para recuperarse y si lo hace nuestros resultados de operaciones, las condiciones financieras y el éxito del Plan de Viabilidad resultarán afectados de forma negativa", alertó.