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General Motors decide cancelar la venta de Opel

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El Consejo de Administración de General Motors, reunido ayer en Detroit, decidió cancelar la venta de su filial europea Opel a la empresa austriocanadiense Magna International.

En un comunicado, el consejero delegado de GM, Fritz Henderson, explicó que el grupo decidió estudiar la posible reestructuración de Opel y anunció que en breve presentará un plan concreto al Gobierno alemán.

"Somos conscientes de la complejidad y alcance de este asunto, y del agotamiento que ha provocado a todos los afectados", dice el directivo, consciente de que la operación ha provocado intensas negociaciones políticas en Alemania y en el seno de la Unión Europea, y también laborales en los países donde Opel tiene plantas, como España.

"Sin embargo, desde el principio nuestro objetivo ha sido asegurarnos la mejor solución a largo plazo para los clientes, empleados, proveedores y concesionarios, y esto es precisamente lo que se refleja en la decisión que hemos adoptado hoy", añadió.

"Entendemos que esta decisión es la más estable y la de menor coste para asegurar el futuro de Opel y de Vauxhall (la otra marca que iba a ser vendida) a largo plazo", indica la declaración.

El asunto de la venta de Opel figuraba como el principal punto del orden del día en la reunión que hoy han celebrado en Detroit los 13 miembros del Consejo de Administración de General Motors.

La empresa explicó que tomó la decisión de dar marcha atrás a la operación debido a "la mejora de las condiciones de negocio" que registró en las últimas semanas, así como la importancia de las dos marcas, Opel y Vauxhall, que estaban en venta.

"Aunque siguen siendo tensas, las condiciones del negocio en Europa han mejorado", dijo Henderson.

"Al mismo tiempo, la salud financiera y la estabilidad de General Motors ha mejorado significativamente en los últimos meses, lo que nos ha dado la confianza de que nuestro negocio europeo puede ser reestructurado", añade.

General Motors se vio obligada a declararse en bancarrota a principios del verano pasado tras perder decenas de miles de millones de dólares en los últimos años.

Pocas semanas después salió de la quiebra con la ayuda del Gobierno estadounidense, que inyectó cerca de 50.000 millones de dólares.

Aunque GM aprobó la operación de venta el pasado mes de septiembre, altos funcionarios de la Unión Europea pusieron de manifiesto sus preocupaciones por el papel que iba a jugar el Gobierno alemán en la operación.

La venta de Opel a Magna incluía un acuerdo según el cual el Gobierno alemán ofrecería financiación a la empresa por 4.500 millones de euros para acometer la reestructuración, en tanto que Magna se comprometía a invertir 500 millones de euros.

Magna, que presentó su oferta en cooperación con el fabricante ruso Gaz y el banco Sberbank, fue además el único ofertante por el que el Gobierno y los Länder alemanes estaban dispuestos a apoyar con ayudas públicas.

Según el acuerdo, Magna y sus socios se harían con el 55 por ciento de Opel, en tanto que GM mantendría un 35 por ciento y el restante 10 por ciento se repartiría entre la plantilla.

Ahora, GM ha decidido quedarse con la filial alemana y acometer su propia reestructuración ante la posibilidad de que el Gobierno alemán pueda contribuir a su financiación.

Según dijo hoy GM, en la reestructuración de Opel se invertirán unos 3.000 millones de euros, "cifra significativamente menor que las contempladas en las ofertas" recibidas, dice el comunicado.

"GM trabajará con los sindicatos europeos para desarrollar un plan de reestructuración de Opel", añade el escrito.

Opel posee una importante factoría en Figueruelas (Zaragoza, España), donde Magna se había comprometido a mantener una capacidad de ensamblaje de 478.000 vehículos, las dos líneas de producción y la sección de prensas, y la fabricación de nuevos modelos, el Meriva a partir de 2010 y desde 2013 la plataforma del nuevo Corsa.