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"La General Motors mató las calles"

David Byrne se convierte en activista de las dos ruedas, tras su -Diarios de bicicleta'. El exlíder de Talking Heads reclama una ciudad humanizada para los ciudadanos y el uso sostenible de los recursos

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David Byrne llegó a México para hablar de las maravillas de desplazarse sobre dos ruedas. Pero una de ellas se le pinchó y tuvo que coger un taxi para llegar a tiempo. La evangelización empezaba con mal pie, pero el líder de losTalking Heads parece armado contra el desaliento desde hace 30 años, cuando recuperó su bicicleta de la infancia, un viejo ejemplar de tres marchas, para moverse por la ciudad de Nueva York, y hallar un punto de vista que se convirtió en su 'ventana panorámica' al mundo.

Hace dos años publicó en EEUU Diarios de bicicleta, que apareció en castellano hace unos meses, en la editorial Mondadori. En ellos declara al mundo su pasión por la bicicleta, cuenta cómo sobre una de ellas se siente 'conectado con la vida en las calles'. 'Me hago rápidamente una imagen mental de la ciudad, algo que no me sucede en coche o incluso en transporte público', dijo el músico. Una imagen que podría ser el hogar que buscaba, con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes, en la magnífica canción This Must be The Place (1982): cualquier lugar es bueno si se contempla sobre una bicicleta.

'La bicicleta resuelve no sólo el tráfico, también problemas personales porque acaba con el estrés, te da agilidad, y vuelve la ciudad más amigable', aseguró en pleno DF, una ciudad tan cruda para desplazarse en bici como cualquier otra. En México apenas hay estacionamientos para bicicletas, aunque se han construido los primeros carriles bici con la última Administración y se ha creado el programa de préstamo de bicicletas Ecobici similar al Bicing de Barcelona, en Madrid no existen ofertas de este tipo, que en un año ha agotado las 29.000suscripciones que había presupuestado. A pesar de ser el programa más grande de Latinoamérica, dadas las dimensiones de la ciudad, esta cifra se queda muy corta, en un circuito que se ha reducido a los barrios de clase media alta.

La vuelta a la bicicleta sería la oportunidad para humanizar las calles. Recordó los principios urbanizadores norteamericanos, que privilegian el uso de los automóviles sobre cualquier otro tipo de transporte. 'Tenemos ciudades como Los Ángeles, como Austin, Texas, donde no hay ni dónde ir', explicó y sacó una foto del centro de Houston a las once de la mañana, en un día laborable. Apenas tres personas cruzan las calles y aceras.

'Esto no es saludable. Cuando vives en una ciudad así, donde por tu ventana ves estacionamientos y autopistas de diez carriles, no puedes reflexionar sobre ti mismo. No hay vida, no hay negocios, ni música, ni cafés, no hay comunicación. Sólo espacios de almacenamiento. Los ciudadanos no confían en sus vecinos. Nos quieren decir que si decimos algo, puede ser peligroso', dijo el artista.

¿Hay una mano negra, quién es el responsable de la pérdida de humanización de las ciudades? 'La General Motors ha matado las calles', dice airoso Byrne. La compañía más grande del mundo en la segunda mitad del siglo XX, que no construía nada que no estuviera impulsado por gasolina, pasa ahora por sus peores momentos: el gigante ha tenido que ser rescatado por el Gobierno estadounidense.

En este sentido, Byrne cree que la crisis es 'una gran oportunidad'. 'El desarrollo sostenible, el transporte público y el carril bici ya no son objeto de desprecio, ni burla'. Además, propone que el ciudadano se apropie del entorno público que le pertenece, 'llenándolas de color, montando comercios, centros culturales comunitarios o bibliotecas'. Primero para los peatones y luego para las bicicletas. Así, mostró ejemplos de revitalización de barrios, especialmente con las ciclovías del barrio rojo de Utrecht o un barrio popular de Quito.

Y entonces se dedicó a derribar los tópicos que han tratado de menospreciar el uso de la bicicleta en las ciudades como medio de transporte responsable. 'Durante años la gente me decía que la bicicleta era sólo para jóvenes y que no podías vestir elegante con ella. Vean al presidente de Louis Vuitton marchando a trabajar en bici por Nueva York', dijo blandiendo la foto del magnate. Por si esta prueba pasase por una rara excepción, Byrne enchufó el proyector y pasó diapositivas del presidente Barck Obama, Paul McCartney, Frank Sinatra o Brigitte Bardot, en la misma actividad.

Hubo momentos para la confesión más íntima: 'El ciclismo no ha llegado a influir en mi música', y aclaró a los presentes, como no podía ser de otra manera, que su gran éxito,Psycho Killer, la escribió antes de retomar la bicicleta. Quién sabe, quizás la paz que le proporciona la bicicleta hubiera hecho de Byrne un músico incapaz de firmar la mejor canción sobre el carisma de los asesinos en serie.

Diarios de bicicleta es un libro que él mismo se encarga de definir como 'una forma de exploración introspectiva determinada por el paisaje urbano', casi nada, y en donde aprovecha para recoger su particular visión del mundo. Byrne cavila, además, sobre cómo la arquitectura de las ciudades condiciona inevitablemente las relaciones de los que habitan en ellas.

En un viaje que va y viene constantemente a Nueva York su ciudad por convicción, pese a ser irlandés de nacimiento y haberse criado en Baltimore, el artista viaja, en un relato tan vívido como permite la primera persona, a lo largo de EEUU, desde Texas hasta las cataratas del Niágara, y cruza a Europa, hasta Berlín, Londres, Estambul, sin faltar Buenos Aires, Manila o Sidney. Byrne retrata con trazos impresionistas, con fotos y anécdotas, las ciudades que visita, tan variopintas como las ideas que se le presentan cuando se mueve sobre su bicicleta.

Una vuelta al mundo en bicicletas. Sí, varias. Primero fue su medio de transporte habitual por el centro de Manhattan. Con ella llegó más de una vez al emblemático club CBGB's, donde la banda se hizo famosa, con su peculiar estilo rock new wave, como teloneros de The Ramones.Hasta que un buen día empezó a integrar la bici en sus viajes. Allí donde llegaba se compraba una bicicleta o llevaba una plegable. En una de las giras llegó a acumular hasta siete bicicletas.

Más allá de sus encuentros y meditaciones, el libro es un alegato de la bicicleta como medio de transporte. El fundador de la prestigiosa discográfica Luaka Bop, abanderado como ha quedado demostrado de los pedales, aprovecha su popularidad allá donde cae, para articular un cambio que según él 'ya está en marcha'. De hecho, las presentaciones de su libro, a lo largo de Latinoamérica, desde Santiago de Chile hasta México, se han convertido en una campaña para promover ciudades y sistemas de transporte sostenibles y equitativos. 'Sólo estoy describiendo lo que hago, cómo me muevo y qué observo. Y veo un movimiento que crece. Mucha gente nos muestra otra manera de transportarse, porque está pensando cómo funcionan sus ciudades, qué significa vivir en una y lo importante que es para nuestra calidad de vida depender de una máquina', asegura.

En México el afilador, el vendedor de helados, el de tacos, siguen corriendo las calles sobre bicicleta, aunque no viven en el cielo al que cantaba David Byrne. Porque el coche se volvió en la ciudad una cuestión de prestigio, que alejaba a sus usuarios de la vulgaridad, de quienes no querían ser. Pero las cosas, quizás, están cambiando. 'El lujo podría ser tener mayor espacio, más tiempo libre o más flexibilidad de movimiento', apuntó en la charla José Castillo, experto en planteamientos urbanos sostenibles.