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Gérard Mortier quiere que el Real "figure en la liga europea de primera"

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El belga Gerard Mortier, que será a partir de enero de 2010 será el director artístico del Teatro Real, ha anunciado que uno de sus objetivos es que el coliseo madrileño "figure en la liga europea de primera", para ello apostará por las "producciones propias", "nuevos públicos" y "óperas del siglo XX".

Gerard Mortier, actual director de la Ópera Nacional de París, sustituirá como director artístico a Antonio del Moral, y traerá a Madrid su experiencia parisina, "en un principio muy criticada", de prescindir de la figura del director musical y crear un equipo de directores de orquesta, "porque además, cree que el hecho de que los directores musicales muchas veces no estén disponibles toda la temporada, no es bueno para los teatros".

"Al final en París me han tenido que dar la razón, porque el hecho de que haya diversos directores permite aumentar la calidad de la orquesta y el coro", ha explicado Mortier, que contará con profesionales españoles y extranjeros, e incluso ha mencionado los nombres de Pedro Halffter y Pablo Heras Casado.

"Vamos a trabajar mucho con el coro y la orquesta, como ha venido haciendo López Cobos -actual director musical- para lograr el nivel más alto posible de calidad", destacaba.

Mortier considera que para que en el Real "cuelgue todos los días el cartel de no hay entradas", son "necesarias" las producciones propias. "Es un teatro que tiene tan sólo diez años y ahora necesita sacar adelante producciones específicas para este teatro y este país, tres o cuatro al año, y que, por supuesto, sean exportables".

Mortier, acompañado por el presidente del patronato del Teatro Real, Gregorio Marañón; el director general, Miguel Muñiz, y el director general del INAEM, Juan Carlos Marset, comentaba que "la ópera no tiene que dar la imagen de estatua de museo rígida, para eso tiene que adaptarse a los tiempos".

Por eso, él, que ha llegado a llevar a cabo más de 150 producciones a lo largo de su carrera, "no todas con éxito", cree que la programación, "sin olvidar los clásicos de los siglos XVIII y XIX, debe de ofrecer en un 35 por ciento piezas del siglo XX", y ponía el ejemplo de la "buena acogida de público" a la ópera "Katia Kabanova", del compositor checo Leos Janácek, estrenada esta semana en el Real. Y recordaba títulos como "San Francisco de Asís", de Messiaen, y "Woyzeck", de Berg.

Nacido en Gante en 1943, Mortier, que se va a tomar cuatro meses sabáticos para conocer mejor España y el español, quiere que "el Real siga mirando al Palacio Real, pero sin dar la espalda a la ciudad y se abra a nuevos públicos, bajando la media de edad de asistencia de 58 a 42 años".

Director del Festival de Salzburgo en los años 90, Mortier ha confesado que rechazó la dirección de la New York City Opera y aceptó la del Real, porque le recortaron el presupuesto en un 40 por ciento y le propusieron sustituir la ópera "San Francisco de Asís" por la de "Hansel y Gretel", y no lo consintió.

Lo que está decidido a estudiar es si traerá a Madrid los dos proyectos que tenía en mente para Nueva York, aunque los ve "demasiado específicamente americanos": Una ópera de Philip Glass compuesta para Disney e inspirada en la novela "The Perfect American", de Peter Stephan Jungk; y el western gay "Brokeback Mountain", adaptado por el compositor norteamericano Charles Wuorinen. En estos momentos se inclina más por la pieza "Carnaval", de Hans Peter Kyburz.

Mortier tiene muy claro que el Real debe ser el enlace operístico entre Europa y Latinoamérica, estableciendo lazos con teatros de prestigio como el Colón de Buenos Aires o el Bellas Artes de México.