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Gibernau dice que "ahora tendré que ganarme un sitio en la parrilla"

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Emocionado por volver a vestirse de piloto, reencontrarse con viejos amigos y retomar el ritmo infernal que impone el Mundial de MotoGP, Sete Gibernau (Barcelona, 15-12-1972) regresa tras dos largos años de silencio a su hábitat natural, los circuitos de motociclismo.

A punto de cumplir 36 años, el piloto catalán ha reanudado su carrera profesional a una edad que invita a la jubilación. Sin embargo, el reto que supone hacerse de nuevo un hueco en la parrilla de salida ha podido con él. "Ahora tendré que ganármelo sin saber hasta dónde puedo llegar", explica Gibernau en una entrevista concedida a EFE.

Su única obsesión es ser feliz. Por eso se retiró, porque no lo era. 2006 fue un mal año. La aparatosa caída que sufrió en la primera curva del Gran Premio de Cataluña le provocó una grave lesión en la clavícula que arrastró hasta el final de la temporada.

"No disfruté en las últimas cuatro carreras. Me retiré convencido. Ahora vuelvo convencido, con la ilusión que supone volver estar aquí y de saber qué es lo que me hace feliz", afirma el piloto catalán.

Gibernau ha encontrado en el proyecto de los hermanos Pablo y Gelete Nieto, el equipo Grupo Francisco Hernando Onde 2000 Guinea Ecuatorial, la puerta para volver al panorama mundial del motociclismo. "Ellos me han ofrecido algo que era absolutamente impensable para mí y he querido aprovecharlo".

Por muy apetitosa que fuera la propuesta, Gibernau tardó más en decidir que regresaba que en tomar la decisión de su retirada. "Tras probar la Ducati en Mugello este año, la fábrica me propuso correr las últimas carreras del Mundial por los problemas que tenía Marco (Melandri), pero por respeto no lo creí conveniente".

Precisamente, el nieto de Paco Bultó correrá el próximo año a lomos de una Ducati, una motocicleta con la que no terminó de congeniar. "No tengo una cuenta pendiente con la Ducati", indica. La fábrica italiana le ha ofrecido la moto de su desaparecido equipo de pruebas y el mejor material para 2009.

Gibernau ya se ha subido a la Desmosedici GP9, en Valencia, al concluir el Mundial, y en Jerez, esta semana. "Me gusta mucho, pero es una moto difícil de llevar y todavía me tengo que adaptar", opina el piloto.

El catalán advierte que todavía es pronto para valorar si la pausa ha sido positiva en su trayectoria profesional. En cualquier caso, está centrado en adaptarse de nuevo a sensaciones y reacciones que ha olvidado, pero que antes eran innatas. "Ahora tengo que provocarlas, y aprender de nuevo a frenar y a acelerar".

Está convencido de que la experiencia que ha acumulado en sus catorce años como piloto profesional le servirá para sobreponerse a las novedades de la categoría: el cambio de cilindrada y la implantación del neumático único.

"Estoy seguro de que al principio tendré muchas carencias, pero con el tiempo espero que la experiencia me aporte unas virtudes que se plasmen en resultados positivos", pronostica el piloto. "Además, que todos calcemos el mismo neumático permitirá que nos centremos en otras cosas".

El 'baby boom' que está sufriendo el 'paddock' le ha llamado mucho la atención. "Es lógico que me dé un poco de vértigo, hay mucha gente joven, pero es el mismo vértigo que me ha hecho volver", explica el piloto catalán. "Siempre me han gustado los retos difíciles y llevar mis cosas al límite. Me gusta volver a sentir estas sensaciones, ponerme a prueba y ver si soy capaz de hacerlo", añade.

Gibernau quiere aprovechar esta segunda oportunidad para que la gente le conozca. "Intentaré ofrecer un Sete con más experiencia, habiendo aprendido de los errores del pasado, intentar hacer disfrutar a la gente, abriéndome para que todo el mundo conozca como soy realmente".

Sin embargo, no siente presión por tener que ganar carreras. Aunque ese es el objetivo de cualquier piloto, Gibernau se lo toma con calma y avisa de que para él lo principal es pasárselo bien en cada trazado. "Cuando le plantaba cara a Valentino Rossi disfrutaba", recuerda.

Su vuelta va muy en serio, y el próximo lunes pasará por el quirófano para que le retiren la placa que aún tiene en la clavícula, dedicar la pretemporada a su recuperación y llegar en las mejores condiciones físicas posibles al inicio del Mundial.

Cuando el próximo 12 de abril se apaguen los semáforos del circuito de Losail, en Qatar, se cumplirán 1.841 días de su última victoria, conseguida precisamente en el mismo escenario. Ese día, el piloto catalán partió tercero y Rossi, su principal rival, veinte posiciones por detrás. El italiano fue penalizado por quemar el neumático de su 'scooter' en su posición de salida.

Rossi juró que Gibernau no volvería a ganar nunca más. El 12 de abril de 2009 empieza la segunda era de su carrera deportiva. "Estoy contento de volver al lugar donde he pasado los mejores años de mi vida", sentencia.