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El giro de GM genera optimismo en España

La decisión de la matriz de conservar Opel sitúa en mejor posición a la planta de Figueruelas, pese a que se mantiene el plan de 10.000 despidos en toda Europa

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El anuncio de General Motors de conservar Opel podría suponer que la factoría española de Figueruelas (Zaragoza) mejore su posición en el inevitable proceso de reestructuración del conjunto de fábricas en Europa. Bajo esta premisa, España acogió con sorpresa, pero con relativa tranquilidad, la decisión de la matriz estadounidense de cancelar el preacuerdo de venta a la compañía de componentes austriaco-canadiense Magna y su socio ruso Sberbank, cuyo plan de ajuste contemplaba 900 despidos en Zaragoza.

La matriz mantiene que recortará 10.000 empleos en Europa, los mismos que preveía Magna. El máximo responsable de GM en Europa, Carl-Peter Forster, afirmó que el plan de reestructuración preparado por Magna para Opel puede ser la base de la reorganización que llevará a cabo.

La fábrica española no secunda las movilizaciones del comité alemán

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, reclamó en conversación telefónica al vicepresidente de Finanzas de GM en Europa, Enrico Digirolamo, que el acuerdo cerrado en España con Magna sea un punto de partida 'de mínimos' en la nueva negociación.

Digirolamo, que le comunicó que en breve presentarán su propio plan industrial, no sólo tranquilizó los ánimos, sino que creó buenas expectativas al asegurar que la planta de Zaragoza será una pieza 'clave' en la futura estrategia de la compañía estadounidense para sus operaciones europeas. Subrayó además que la factoría aragonesa, que el pasado ejercicio alcanzó una producción de 423.000 unidades, ha sido una parte integral de General Motors durante los últimos 27 años.

El Ministerio de Industria destacó como punto favorable que el interlocutor continúe siendo de ahora en adelante GM, con quien mantiene desde un inicio una 'relación muy fluida'. Eso no evitó que Sebastián, que se implicó personalmente en la negociación entre Magna y los sindicatos para alcanzar un acuerdo sobre la reestructuración de Figueruelas, mostrara su 'sorpresa' por el nuevo curso de los acontecimientos: 'No entiendo como GM ha manejado esta crisis', afirmó.

Figueruelas será «pieza clave» para GM, asegura un alto ejecutivo en Europa

En la fábrica de Figueruelas también se instaló la confianza en los futuros planes de GM. 'Siempre ha valorado al máximo la planta y reconoce que es la más productiva', subrayó el presidente del comité de empresa, José Juan Arcéiz.

Antes de decidir deshacerse de Opel, GM había puesto encima de la mesa un plan de reestructuración, el Plan Renacimiento, que beneficiaba a Figueruelas. El proyecto contemplaba la venta de la fábrica alemana de Eisenach, que produce los mismos modelos que Zaragoza, que debía asumir sus unidades. Además, planteaba el cierre de Bochum, también en Alemania, y Amberes, en Bélgica.

Tras decidir vender su filial, Alemania respaldó con dinero público a Magna, opción que le aseguraba la supervivencia de sus plantas, y que por contra suponía mayores recortes de empleo y trabajo para España. Ante la marcha atrás de GM, los sindicatos alemanes convocaron para el jueves huelga, que España no secundará.

Los planes iniciales de GM beneficiaban a la planta de Zaragoza

La mejora de la situación económica de GM es uno de los elementos que ha motivado la decisión de la matriz de mantener su filial. Además, la Comisión Europea obligó a Alemania a comprometerse por escrito a que las ayudas que ofrecía no se adscribían únicamente a que Magna fuera la propietaria. Pese a las posibilidades de mejora, todas las partes reclamaron prudencia.

Tanto UGT como CCOO consideran que lo más razonable sería que GM siga los planes de Magna para no perder más tiempo y mantener los acuerdos que ésta ya cerró con todos los países con plantas. 'GM tiene que explicar pronto sus planes', pidió Antonio Carvajal, responsable de Empleo de CCOO en Aragón.

10.000
Igual número
GM anunció ayer que prepara un plan de reestructuración que implicará unos 10.000 despidos en las plantas europeas, los mismos que contemplaba el ajuste de Magna.

3.000 millones
Menos dinero
La venta de Opel a Magna incluía un acuerdo según el cual el Gobierno alemán ofrecería financiación a la empresa por 4.500 millones de euros para acometer la reestructuración, en tanto que Magna se comprometía a invertir 500 millones de euros. GM dice ahora que puede reestructurar la marca “mejor” que Magna y que su plan sólo supondrá unos costes de 3.000 millones, “significativamente menores a todas las ofertas” de los inversores.

600 millones
Crédito devuelto
Merkel reclamó a GM tras conocer la marcha atrás de la estadounidense que devolviera todo el dinero que le ha prestado. GM respondió que ya ha pagado unos 600 millones de euros del préstamo puente de 1.500 millones que el Gobierno alemán concedió a la empresa para facilitar la operación, según explicó ayer la propia matriz.

23.704 millones
Facturación de Magna
La facturación de Magna fue de 23.704 millones de dólares en 2008. La multinacional suministradora de componentes del automóvil ha visto como la operación de Opel ponía en peligro su negocio de suministro a las competidoras Fiat y Volkswagen. Ante la decisión final de GM, Magna se mantuvo ayer en un discreto segundo plano (incluso agradeció su colaboración al ministro Sebastián), pensando en su futuro negocio en el sector.