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Los gitanos rumanos reafirman su identidad y denuncian la exclusión social

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Los gitanos de Rumanía, donde se concentra la mayor minoría del continente, reafirmaron hoy su identidad cultural al tiempo que denunciaron la discriminación y la pobreza que los afecta en la conmemoración del día internacional dedicado a ese pueblo.

Procesiones y desfiles, espectáculos de baile y música, presentaciones de costumbres y hábitos, ferias para los oficios tradicionales, exposiciones y seminarios se han desarrollado en Bucarest y en otras 25 capitales regionales, organizados por la Agencia Nacional para los Romanís y otras asociaciones.

El llamado rey de los gitanos, Florin Cioaba, explicó desde Sibiu a la televisión Realitatea las festividades celebradas en esa localidad transilvana en los actos conmemorativos en honor a las víctimas del Holocausto.

"Lanzamos al río Cibin guirnaldas de flores en memoria de nuestros muertos durante el Holocausto de la II Guerra Mundial", declaró Cioaba, quien explicó que ese acto tiene lugar simultáneamente en todos los países del mundo.

La minoría gitana, la más numerosa de Europa con unos 10 millones de personas según estimaciones oficiales, cuenta en Rumanía con 530.000 miembros, el 2,5 por ciento de la población, según los datos del Gobierno.

Sin embargo, los líderes de la etnia aseguran que en realidad su número asciende a 1,5 ó incluso a 2 millones de personas.

La aplastante mayoría de esta comunidad vive en la extrema pobreza, en guetos míseros al margen de las ciudades, sin agua corriente ni calefacción, y dos tercios de ellos son analfabetos y sólo un tercio tiene empleos estables.

El diputado Nicolae Paun, que representa a esta minoría en el Parlamento Rumano, ha pedido con urgencia medidas firmes de las autoridades contra la pobreza que padece este pueblo.

"Hay una crisis aguda en cuanto a la mejora del nivel de vida de los romanís", señaló Paun en declaraciones a RealitateaTV, antes de criticar los programas gubernamentales y europeos en este sentido que, en su opinión, "se reducen a un montón de papeles".

Paun denunció también la exclusión social y la discriminación a la que están sometidos los gitanos en este país.

"Los romanís son considerados ciudadanos de segunda categoría, parias de la sociedad", dijo el líder gitano, que llamó al Gobierno a tratar con seriedad el problema.

El presidente rumano, Traian Basescu, lanzó hoy un mensaje de "simpatía y apoyo" a los gitanos de este país a los que invitó a participar en el proyecto de modernización de toda la sociedad.

El presidente admitió que, pese a los progresos en cuanto a su integración, los gitanos siguen siendo objeto de "la discriminación y la intolerancia", mientras que estimó que para la solución del problema se necesita "un enfoque europeo".

Según fuentes históricas, los gitanos llegaron a las tierras rumanas en el siglo XIV traídos como siervos por las hordas tártaras invasoras.

Fueron mantenidos como esclavos en los grandes latifundios de los aristócratas rumanos y la iglesia hasta ser liberados por una ley adoptada el 20 de abril de 1856, hace 152 años.

La ley aseguró la emancipación jurídica y la sedentarización de los gitanos sin preocuparse por el problema económico, mientras que desde el punto de vista cultural y social permanecieron excluidos.

Exterminados y deportados durante la II Guerra Mundial, sometidos a la sedentarización forzosa durante el comunismo, muchos de ellos han emigrado hacia países occidentales en busca de una vida mejor tras la apertura de las fronteras.