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Glos admite que la economía alemana retrocederá en 2009 hasta un 2,5%

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El ministro alemán de Economía, Michael Glos, ha admitido que la economía germana experimentará en 2009 un retroceso de entre un 2 y un 2,5 por ciento, lo que obligará a su equipo a corregir a la baja sus previsiones de crecimiento.

"El rendimiento económico descenderá entre un 2 y un 2,5 por ciento", indicó el ministro, en declaraciones que recoge mañana el dominical "Welt am Sonntag".

Glos afirmó, además, que no habrá un tercer paquete para impulsar la economía, tras los dos ya aprobados sucesivamente por su Gobierno, los mayores en la historia del país.

Los nuevos pronósticos sobre la evolución del Producto Interior Bruto (PIB) se darán a conocer el miércoles de la próxima semana y, según avanzaron ya hace unos días medios alemanes, habrá una clara corrección a la baja.

Hasta ahora, el Gobierno partía aún de un crecimiento mínimo del 0,2 por ciento.

La economía alemana cerró 2008 ya en recesión en el último semestre, debido en buena parte a las repercusiones de la crisis económica internacional.

El PIB había retrocedido en los últimos trimestres del año, pero pese a ello el balance global del año fue un crecimiento del 1,3 por ciento, debido al buen dato del primer trimestre.

El resultado quedó por debajo del pronóstico del Gobierno, que esperaba un crecimiento del 1,7 por ciento, y fue claramente inferior a lo conseguido en 2006 -cuando el PIB alemán subió un 3,0 por ciento- y de 2007, cuando hubo un crecimiento del 2,5 por ciento.

La gran coalición de la canciller Angela Merkel, integrada por cristianodemócratas y socialdemócratas, aprobó esta semana un paquete de medidas de apoyo -el segundo en los últimos meses- dotado con 50.000 millones de euros.

Se trata del mayor plan de ayudas de la historia de Alemania, combina inversiones públicas, apoyos a las empresas y alivios fiscales.

Sumado al primer programa coyuntural, representa el 1,5 por ciento del PIB, explicó la propia Merkel, quien subrayó que el programa había sido necesario para hacer frente a una situación que no se produjo por deficiencias en el sistema social y económico alemán, sino por excesos en los mercados financieros internacionales.