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El Gobierno admite que el PIB crecerá sólo un 0,8%

Campa asegura que la legislación laboral no es "aún la correcta" para crear empleo

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La generación de riqueza (PIB) se calcula sumando lo que consumen los hogares, la inversión de las empresas, el gasto público y la diferencia entre exportaciones e importaciones. Con cinco millones de parados, un régimen de austeridad que está recortando no sólo el gasto más ordinario de las administraciones públicas, sino que ha hundido la inversión en infraestructuras, y con la zona del euro (principal área a la que se exporta) amenazando con volver a la recesión, las posibilidades de crecer se reducen drásticamente. El Gobierno español, que ya había advertido de lo improbable que era cumplir sus pronósticos iniciales para 2011, ha dado por fin cifras.

El 1,3% de crecimiento del PIB que se había pronosticado para este año se quedará en un 0,8%, según las nuevas estimaciones que hizo ayer públicas el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa. Lo hizo al presentar los datos de la contabilidad nacional del tercer trimestre del año, que confirman el estancamiento de la economía (+0%) con respecto al segundo trimestre y un crecimiento interanual del 0,8%, que será la línea que se mantenga en el último tramo del año. La economía se mantiene, pero gracias al sector exterior (+2%), que de momento aguanta aunque crece menos que en el segundo trimestre, no por la demanda nacional (-1,2%).

Y así pasará 2011, el ejercicio que fue, para España y Europa, mitad ilusión en la recuperación y mitad pesimismo al ver que no se lograba. 'La clave fue el mes de julio', comenta José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, para fijar cuándo las opciones empezaron a venirse abajo. 'La crisis financiera que comenzó en abril y mayo cortó de nuevo el grifo del crédito', añade. Con el sector privado atado de pies y manos, 'la consolidación fiscal', la famosa austeridad a la que obliga Europa, 'es la que está metiendo al país en recesión', explica Díez.

Poca solución hay cuando los mercados castigan cualquier necesidad de financiación y con el papel que está cumpliendo el Banco Central Europeo (BCE). Los países de la zona del euro no pueden salir diciendo, como ha hecho Reino Unido, que si hay estancamiento inyectarán dinero público comprando sus propios bonos en mayor cuantía de lo que ya estaban haciendo.

'Nosotros no estamos en esa posición', explica Díez. 'Lo que tendría que hacer España es un plan de estímulo destinado a invertir en infraestructuras, mientras se sigue con los ajustes en las empresas públicas y el resto del gasto. Pero para eso el BCE tendría que estar comprándonos la deuda', cosa que no hace. Esa receta no es que no la tenga en mente Europa, no la defiende ni el Ejecutivo actual ni parece que lo vaya a hacer el que salga de las urnas el próximo día 20. De momento, Campa insistió ayer en que el cumplimiento del objetivo de déficit (6% sobre el PIB para el total de las administraciones públicas) es 'prioritario e incondicional'.

Y si no se crea empleo, según Campa, es porque 'la legislación laboral no es aún la correcta', en una aparente referencia a la necesidad de flexibilizarla aún más .