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El Gobierno alemán lamenta la suspensión de venta Opel y exige la devolución de las ayudas

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El Gobierno alemán lamentó hoy la decisión de General Motors (GM) de suspender la venta de la marca Opel al grupo austríaco-canadiense Magna y exigió la devolución de los 1.500 millones de euros de ayudas puente aportados para apoyar la frustrada operación.

"Con esa decisión se ha interrumpido un proceso de inversiones que se había desarrollado a lo largo de mas de seis meses por todas las partes implicadas, también GM", dijo Ulrich Wilhelm, portavoz oficial del Gobierno germano esta madrugada.

Añadió que el concepto para Opel desarrollado por Magna y el banco ruso Sberbank, favorecido también hasta el final por la propia General Motors, se ha caracterizado por una "lógica industrial convincente".

Wilhelm subrayó que el Gobierno alemán espera ahora que General Motors refuerce la capacidad de rendimiento de Opel y que limite al mínimo las consecuencias de su necesaria reestructuración.

Asimismo espera que General Motors devuelva dentro de los plazos contractualmente previstos las ayudas puente a Opel de 1.500 millones de euros aportadas por el instituto financiero estatal alemán KfW y los bancos de los estados federados afectados.

Finalmente comentó que la canciller alemana, Angela Merkel, ha pedido al nuevo ministro de Economía, el liberal Rainer Brüderle, que informe hoy al consejo de ministros sobre la situación del caso Opel tras la inesperada decisión de General Motors.

Mientras tanto, el jefe del gobierno regional del estado federado de Hesse, Roland Koch, se mostró "muy afectado e irritado" por la decisión de GM de no vender Opel a Magna.

"A la vista de las negativas experiencias de los últimos años con la política empresarial de GM me siento profundamente preocupado por el futuro de la empresa (Opel) y sus puestos de trabajo", señaló Koch en una nota difundida por su oficina.

Koch exigió también que GM devuelva dentro de los plazos previstos y hasta el 30 de noviembre las ayudas puente aportadas por Alemania "para que el contribuyente no sufra perjuicios".

Finalmente el presidente del comité general de empresa de Opel, Klaus Franz, expresó su temor de que la decisión tomada por General Motors conduzca al cierre de las plantas del fabricante europeo de automóviles en las localidades alemanas de Bochum y Kaiserslautern, así como en la belga de Amberes.

La decisión tomada en Detroit hace que "vuelva a la mesa el viejo plan de GM", dijo Franz desde Rüsselsheim, donde afirmó que las tres plantas citadas "se encuentran seriamente amenazadas".

Igualmente comentó que, ante la decisión de GM, los trabajadores de Opel retiran todas sus ofertas de renuncias salariales para ayudar a rescatar su empresa y debatirán de nuevo como será su actuación ante las nuevas circunstancias.

Asimismo se mostró convencido de que el Gobierno alemán "no se dejará chantajear por GM, toda vez que la oferta de Magna supone otra alternativa".

Tras expresar también su convencimiento de que Berlín no pagará ya las anunciadas ayudas por la venta de Opel a Magna, subrayó que "resulta muy improbable que GM reciba dinero de otros países, ya que esas promesas se basaban en el concepto industrial de Magna".