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El Gobierno británico aprueba la construcción de la tercera pista en Heathrow

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El Gobierno británico dio hoy luz verde a la polémica construcción de una tercera pista en el aeropuerto londinense de Heathrow, a la que se oponen las organizaciones ecologistas, numerosos diputados y asociaciones de vecinos.

En una declaración en la Cámara de los Comunes del Parlamento, el ministro británico de Transportes, Geoff Hoon, confirmó los planes para la ampliación del principal aeropuerto de Londres, que funciona actualmente al 99 por ciento de su capacidad.

La construcción de la pista, que supondrá la demolición de 700 viviendas en el pueblo de Sipson, creará unos 65.000 puestos de trabajo, mientras que el número de vuelos en Heathrow pasará de los actuales 480.000 al año a los 702.000 en el 2030.

La oposición conservadora británica calificó el anuncio de hoy de "día sombrío" para el medio ambiente.

La portavoz de medio ambiente de los "tories", Theresa Villiers, dijo hoy que esto supone un "daño devastador" para el medioambiente y la calidad de vida de la gente que vive en la zona.

Al dar a conocer los argumentos para la construcción, Hoon dijo que se limitará el número de vuelos que podrán utilizar la pista al tiempo que habrá incentivos para que las compañías aéreas puedan optar por aeronaves menos ruidosas y menos contaminantes.

En un claro intento por calmar las críticas por la decisión, Hoon dijo que tres importantes pasos deberán aplicarse para limitar la emisión de dióxido de carbono, principal contaminante.

"Primero, estamos limitando la capacidad inicial (de vuelos) a cerca de la mitad de la propuesta original. Segundo, tenemos la intención de que los nuevos slots en Heathrow tendrán que ser ecologistas. Sólo los aviones menos contaminantes podrán utilizar los nuevos slots disponibles", explicó el titular de Transportes.

"Y tercero, estableceremos un nuevo objetivo sobre el límite de emisiones (de carbono) de la aviación en el Reino Unido a niveles por debajo de los del 2005 para el 2050", explicó.

Esto supone -dijo- que el Reino Unido tendrá el "régimen más duro" para la aviación en materia de cambio climático.

El ministro también señaló que hay razones para contar con un nuevo ferrocarril de alta velocidad que una el aeropuerto -operado por la compañía BBA (propiedad del grupo español Ferrovial)- con el centro de la capital británica.

Los líderes empresariales, así como los sindicatos, apoyan la ampliación, que costará en principio en torno a 9.000 millones de libras (casi 10.000 millones de euros), con el argumento de que creará empleos y aumentará la competitividad de la economía.

Sin embargo, las organizaciones ecologistas, la oposición conservadora y algunos diputados laboristas consideran que la tercera pista será un "desastre medioambiental".

Los "tories" están comprometidos a revocar la medida si llegan al poder en las próximas elecciones generales, previstas para el 2010.

El primer ministro británico, Gordon Brown, considera que la decisión del Gobierno representa un buen equilibrio entre la defensa del medio ambiente y los imperativos económicos.

"Siempre ha sido nuestro deseo garantizar que protegemos el futuro económico del país mientras cumplimos las muy estrictas condiciones medioambientales en materia de ruido, contaminación y cambio climático que nos hemos fijado", dijo hoy Brown desde Berlín, donde se entrevistó con la canciller alemana, Angela Merkel.

La aerolínea British Airways (BA) asegura que los nuevos aviones emitirán un 55 por ciento menos de dióxido de carbono en el año 2020 que lo que emitían en el 2000.