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El Gobierno cerró el pago del rescate del Alakrana el domingo

Los piratas dicen haber recibido 2,3 millones de euros y el compromiso de liberar a sus compinches detenidos en España "antes del 15 de enero". El Ejecutivo niega que sean moneda de cambio

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El alivio sustituyó a la amenaza a bordo del Alakrana. Todo iba en la buena dirección desde el domingo. El trabajo, abonado por la discreción que ha envuelto la recta final de las negociaciones, dio el fruto deseado 47 días después del comienzo del secuestro del atunero vasco en aguas del Índico. El pago de un rescate, que los propios captores cifraron en 3,5 millones de dólares (2,3 millones de euros), puso fin al apresamiento.

Esta cantidad es sensiblemente inferior a la que los secuestradores habían reclamado con anterioridad al responsable del equipo negociador español, el embajador en Kenia, Nicolás Martín Cinto. La solución se cerró el pasado domingo, tras nueve días de negociaciones, retomadas casi desde cero el 6 de noviembre. Las relaciones se habían bloqueado antes, tras frustrarse el 30 de octubre un primer acuerdo para hacer efectivo el pago del rescate.

Un helicóptero lanzó el rescate sobre la cubierta del atunero apresado

Los 36 tripulantes del buque llegarán mañana al archipiélago de las Seychelles, donde tiene su base la flota atunera española. Un avión de la Fuerza Aérea se encargará de devolverlos a España, probablemente el viernes. Atrás queda un mes y medio de atraque forzoso frente al puerto pirata somalí de Haradere, controlado por las mafias del abordaje que operan en la zona.

El Gobierno ha rechazado que los dos piratas encarcelados en España hayan servido como moneda de cambio: 'La Justicia tiene que seguir su curso', solemnizó la vicepresidenta Fernández de la Vega. Sobre el terreno, sin embargo, la versión que ofrecieron los secuestradores fue muy distinta: 'El embajador en Kenia nos dijo que el Gobierno español había accedido a traer de vuelta a Somalia a nuestros dos hombres, así que nosotros aceptamos [liberar el buque]', señaló uno de los cabecillas del secuestro, quien fechó 'antes del 15 de enero' el regreso de sus compinches.

Los líderes del clan pirata que ha capitaneado el secuestro acompañaron este supuesto compromiso con una amenaza en caso de incumplimiento: 'Saldremos a buscar otro barco español, y creo que podríamos retener algunos', informa desde Haradere Abdi Rachid.

Los secuestradores desembarcaron de forma escalonada durante varias horas

A miles de millas de distancia de esta advertencia, el presidente del Gobierno fue el encargado de confirmar 'una muy buena noticia' que se había precipitado por la mañana: 'El Alakrana navega libremente hacia aguas seguras; todos los miembros de la tripulación se encuentran sanos y salvos'. Rodríguez Zapatero hacía irreversible con este anuncio la solución pactada el pasado domingo con los secuestradores.

Alcanzado el acuerdo, sólo quedaba materializarlo. El operativo había sido dispuesto semanas antes por los servicios de inteligencia de los países de la UE integrados en la operación Atalanta contra la piratería, entre ellos España. Ya estuvo a punto de dispararse el 30 de octubre, cuando los secuestradores dieron marcha atrás a última hora al pacto alcanzado, al exigir de manera unilateral la excarcelación de los dos piratas detenidos en España por orden de la Audiencia Nacional.

Los tripulantes llegarán mañana a la islas Seychelles y el viernes a España

La entrega del dinero se hizo siguiendo el protocolo que los clanes piratas del Índico han exigido en anteriores secuestros. Utilizan la noche como aliada; parapetados bajo la oscuridad, esperan su botín. Antes de llegar la madrugada, un helicóptero fue el encargado de lanzar sobre la cubierta del Alakrana una bolsa conteniendo la cantidad previamente acordada que costean el armador y la aseguradora del pesquero.

El proceso de recuento y reparto entre los jefes de las cuatro familias de secuestradores responsables del apresamiento multiplicó su presencia a bordo. En otras ocasiones, la división del botín se ha realizado ante la mirada atónita de sus rehenes, como ocurrió con el carguero alemán Hansa Stavanger, cuyos captores lideraron también el secuestro del Alakrana. Según desveló el patrón del buque, Ricardo Blach, los secuestradores llegaron a ser 63 en ese momento. La tripulación era aún su rehén en esas 'horas críticas' en las que todos los movimientos en cubierta hacían inminente el desenlace.


Cinco de los tripulantes del atunero liberado, en una fotografía cedida por los familiares. - EFE

La madrugada protegió la huida de la mayor parte de los secuestradores. Un pequeño retén permanecía aún a bordo a plena luz del día esperando instrucciones. Su misión es garantizar el control del buque que permanecía fondeado a dos millas de la costa hasta recibir desde tierra la orden de abandonarlo, una vez que el dinero entregado se encuentra a salvo de los agentes de los servicios de inteligencia destacados en la zona. Los últimos piratas fueron desembarcando escalonadamente a lo largo de la mañana hasta dejar libre a la tripulación.

La UE admite que no perseguirá a los secuestradores en tierra

No son impunes, pero juegan a su favor con el tiempo y el conocimiento del terreno. 'Hasta el momento' ninguno ha sido arrestado, admitió ayer Fernández de la Vega. Se han evaporado junto con el fruto de su extorsión. 'Si supiéramos dónde están los secuestradores, estarían detenidos, por nosotros o por otros países' cumpliendo el mandato de la operación Atalanta, admitió la vicepresidenta.

Dos helicópteros de la Armada embarcados en las fragatas Canarias y Méndez Núñez situadas a 30 millas del Alakrana sobrevolaban la zona mientras se retiraban los últimos secuestradores. Su objetivo, cumplido con éxito, era garantizar la seguridad de los marineros.

La operación aeronaval de la UE contra la piratería en la zona no impulsará ahora ningún operativo en tierra para perseguir a los captores del atunero, según confirmó su portavoz, el comandante John Harbour, desde la base de esta operación en Reino Unido. Aunque los efectivos militares europeos 'se puedan hacer una idea de la tribu a la que pertenecen', sería 'imposible identificarlos', se justificó Harbour.

 La ministra de Defensa, Carme Chacón, anunció ayer que España se ha ofrecido a liderar la misión europea de entrenamiento de 2.000 soldados en Somalia, aprobada por los Veintisiete. La UE sabe que el problema reside no sólo en la incontrolable extensión del Índico, que baña los más de 3.000 km de costa somalí, sino en la propia tierra firme. “La causa del problema está en tierra; la consecuencia, en el mar”, explicó Chacón. El llamado “Gobierno de transición” somalí sólo controla una pequeña parte del norte del país, mientras que el centro y la costa sur están en manos de líderes tribales, en guerra con Mogadiscio. La UE acordó ayer “una misión pequeña”, indicó Javier Solana, jefe de la diplomacia comunitaria, que implicará en colaboración con la Unión Africana a “centenares” de efectivos europeos en la formación de tropas. / DANIEL BASTEIRO