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Un Gobierno conservador dará nuevos poderes al Banco de Inglaterra

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Un futuro Gobierno conservador dará nuevos poderse al Banco de Inglaterra para impedir una nueva crisis financiera y acabará con el actual sistema tripartito, según el diario Financial Times.

Desde la reforma acometida por los laboristas al comienzo de su actual etapa de Gobierno, en 1997, el poder de decisión en todo lo que afecta al sistema financiero se lo reparten el banco emisor, el ministerio de Finanzas y la Autoridad de Servicios Financieros.

Este lunes, el responsable de Finanzas de los tories. (conservadores), George Osborne, anunciará los planes de reforma del sistema regulador, que incluyen la eliminación de la Autoridad de Servicios Financieros y la atribución de toda la responsabilidad al Banco de Inglaterra.

Un futuro gobierno conservador encomendará al Banco de Inglaterra la tarea de supervisar los bancos, las sociedades hipotecarias y otras instituciones financieras, señala la propuesta de los tories.

El Banco de Inglaterra tendría competencias para impedir que los equilibrios peligrosos y los comportamientos arriesgados pudieran poner en peligro el conjunto de sistema financiero.

"Sería extraño, tras haber pasado todo lo que hemos pasado, negarse a reconocer que nuestro sistema de regulación financiera no ha estado a la altura de las circunstancias", afirma Osborne en declaraciones al Financial Times.

Osborne califica de pura "paranoia" las sospechas expresadas desde el Gobierno en el sentido de que la oposición conservadora ha estado coqueteando con el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King.

Éste reclamó recientemente para el Banco la posibilidad de intervenir, por encima de la Autoridad de Servicios Financieros, en el caso de que algún banco actuase con imprudencia aunque no llegó a pedir para la institución que preside responsabilidad de supervisión diaria del sector financiero.

Funcionarios del Gobierno laborista dijeron al periódico que King tendrá lo que se merece si asume la responsabilidad de la supervisión de todas las instituciones financieras importantes.

La propuesta conservadora incluye la creación de un comité de política financiera del que formarían parte expertos externos.

Este comité tendría la capacidad de decidir un ratio de endeudamiento bancario, nuevos requisitos de liquidez así como ratios de liquidez contracíclicos.

Contrariamente a lo que había indicado antes, George Osborne no se muestra ahora partidario de fragmentar los grandes bancos con divisiones de banca comercial y de inversiones.

Según Osborne, Londres sólo tomaría esa medida si otros países hicieran lo mismo, pero esos bancos deberían dotarse de mayores reservas de capital ya que se benefician de una garantía implícita del contribuyente.

Para prevenir un exceso de regulación del sector por parte de Bruselas, un Gobierno tory tendría a un secretario de Estado del Tesoro basado en la capital europea y el propio Osborne asistiría a las reuniones mensuales del Ecofin (ministros europeos de Economía y Financias).