Público
Público

"El Gobierno debe oír al 15-M en vez de a los banqueros"

Ignacio Ramonet. Director de la edición española de ‘Le Monde diplomatique’. Publica ‘La explosión del periodismo’, que analiza el impacto de internet sobre los medios

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Ignacio Ramonet (Pontevedra, 1943) analiza en La explosión del periodismo (Clave Intelectual) el impacto que la revolución digital ha tenido sobre la prensa. La multiplicación de voces y fuentes en la red no consigue, sin embargo, sepultar la labor del periodista profesional que, para el director de la edición española de Le Monde diplomatique, siempre es indispensable.

¿Cómo afectan las redes sociales al periodismo? ¿Lo están sustituyendo?

Sí. Un ejemplo es Siria. El Gobierno no permite la presencia de periodistas extranjeros y toda la información que recibimos es de participantes en las manifestaciones. Pero también nos damos cuenta de que alguna de esas informaciones que nos llegan no son fiables. En algunos casos sustituye a los periodistas y en otros, complementa.

El hecho de que haya noticias que no son fiables hace imprescindible la labor del periodista.

Claro. Si el periodista es un buen profesional es indispensable siempre. Pero las redacciones no siempre disponen de especialistas y se tiende a cubrir el tema con lo que se tiene.

¿Esta tendencia se debe a la crisis económica o a la crisis del modelo de los propios medios?

A las dos. La crisis económica hace que no todos los medios, y en particular la prensa de pago, tengan los recursos económicos de enviar a un equipo o de tener corresponsales. Sin embargo, sí van a hacer uso de la información barata que van a recuperar de testigos locales, que no es fiable. De esta manera contribuyen a degradar la situación del periodismo.

¿Cuál es la causa fundamental de la crisis de identidad del periodista?

La causa técnica de lo que está pasando es la llegada de internet. Primero por el hecho de que ofrece una cantidad de información colosal y, segundo, porque también ofrece la posibilidad de robarle tiempo al ciudadano del que luego no va a disponer para leer un periódico o ver un telediario.

Aún así confía en la pervivencia de los medios tradicionales.

Sí, el periodismo no va a desaparecer. Nuestra época tiene más necesidad que nunca del periodismo porque vivimos en lo que yo llamo la inseguridad informacional, es decir, hoy ya no tenemos seguridad de una información y precisamos que la prensa nos saque del estado de no informado.

¿La sobreabundancia de información es un nuevo tipo de censura?

Puede funcionar. Primero, la sobreabundancia hace que el ciudadano se encuentre atolondrado. Además, las informaciones se multiplican de manera coral, todos los medios hablan de lo mismo al mismo tiempo. Los ciudadanos reciben eso como un impacto y no saben distinguir bien cuál es su sentido. La segunda parte, es que a la vez que yo consumo esta información la pregunta que como ciudadano debo plantearme es cuál es la información que no me está llegando. En realidad la sobreabundancia es una apariencia, hay mucha ocultación. Por ejemplo, hoy se cree que porque los medios atacan a los políticos son más libres que antes. Es verdad, pero eso no quiere decir que nuestro ámbito de libertad se haya ampliado, quiere decir que el poder de los políticos ha disminuido. Pero el poder mediático no ataca a los verdaderos amos del mundo hoy, el poder financiero. Y el poder que le acompaña es el mediático. Es el aparato ideológico de la globalización.

¿Por qué considera necesario el nacimiento de un quinto poder que vigile al periodismo?

Los medios son el único poder en democracia que no tiene contrapoder. Para que funcione una democracia moderna tiene que tener un buen periodismo.

Ha dicho que Wikileaks demostró que hay algo que no funciona en el periodismo. ¿Qué es?

El periodismo de investigación.

¿Y qué más necesita esta profesión?

Necesita autonomía financiera. Un medio que depende del poder del dinero va a tener problemas. En segundo lugar, el periodista debe recordar los principios básicos de la profesión que es dar información, y no tiene por qué ser la misma que dan los otros medios el mismo día. Se puede hacer lo que se llama una contraprogramación. Y, en tercer lugar, dar una información fiable, porque la credibilidad es una dimensión fundamental. Pero hoy eso no lo puedes hacer si estás en una competición de inmediatez.

Pero usted encara con optimismo el futuro.

Absolutamente. El periodismo está en crisis, pero siempre lo ha estado. Está naciendo algo extraordinariamente fértil: el periodismo online. Van a surgir cada vez más periódicos. El problema es que ningún medio de información gana dinero, al contrario, muchos pierden. Y los nuevos medios digitales tampoco tienen un modelo económico que funcione. En cuanto que se encuentre uno que funcione, surgirá la nueva era en la que estamos entrando.

Es una etapa marcada por el papel que internet ha tenido en hechos como las revueltas del mundo árabe.

Ha sido capital. Facebook y Twitter permitieron que gente que no se conocía pudiese organizarse.

¿Y qué opina del 15-M?

Es lo mejor que le ha podido ocurrir a este país , que demuestra que una generación destinada a ser una generación perdida se niega a ir al sacrificio inclinando la cerviz. Esa generación propone con mucho idealismo e imaginación una serie de soluciones que evidentemente en cierta medida el Gobierno debería oír en vez de oír a los banqueros, al FMI o al Banco Central. El Gobierno tiene que decidir: o se sacrifica a una generación o se sacrifica el euro. Y yo digo: sacrifiquemos el euro o la Unión Europea, pero no a una generación. Cómo se va a sacrificar sin tener la certidumbre de que esto no va a ir a la catástrofe. Nada garantiza que España mañana no estará en la situación que Grecia va a tener dentro de unos meses, es decir, la reestructuración de su deuda.