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El Gobierno descarta la fiscalidad como única medida contra la contaminación

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El Gobierno ha descartado hoy que la única solución para mejorar la calidad del aire sean las medidas fiscales, pero tampoco abandona esta posibilidad una vez que se evalúen las sustancias con un peor impacto en la salud y en el medio ambiente.

En rueda de prensa, la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, ha explicado que el Ejecutivo no tiene ningún afán recaudatorio y ha añadido que la respuesta para la salud de la ciudadanía no está "solo en la fiscalidad".

Aguilar se ha reunido hoy con el presidente de la FEMP, Pedro Castro, para impulsar la colaboración entre su ministerio y esta Federación en la lucha contra la contaminación atmosférica en las ciudades, y han acordado la firma de un protocolo el 29 de marzo.

En dicho protocolo se institucionalizará la cooperación entre la FEMP y el Gobierno, sobre todo en lo referido a elaboración de los planes nacionales que establece el real decreto sobre calidad del aire, aprobado en Consejo de Ministros el pasado 28 de enero.

Durante la reunión, Castro ha propuesto descentralizar servicios -"sacar actos administrativos de la ciudad"-, impulsar la peatonalización de los cascos urbanos antiguos e incentivar el transporte público, sugerencias que la ministra ha dicho compartir.

Tras dejar claro que las competencias en la materia son municipales, Aguilar ha explicado que los mencionados planes nacionales analizarán las sustancias que repercuten en la salud y el en medio ambiente y, en función de sus resultados, se adoptarán medidas.

Aunque, ha matizado, que "no sólo se trata de describirlas sino de estudiar cómo impactan (en el entorno y la salud) e ir mucho más allá".

Hace años, la lucha contra el cambio climático impulsó la bonificación de la compra de los coches diesel porque eran vehículos con un índice bajo de emisiones de CO2 (el primer gas responsable del calentamiento global), y hoy algunos expertos propugnan que se penalice fiscalmente las emisiones de otros tipos de gases.

La ministra ha señalado que durante la reunión con la FEMP no se ha hablado de fiscalidad, una decisión que "no está residenciada ni en el Ministerio de Medio Ambiente ni en la FEMP".

Por ello, propondrá a los ministerios competentes (Industria y Economía) que se pueda "ir estudiando" durante esta legislatura, una vez finalizados los planes nacionales.

Mientras se obtienen los resultados de los planes "hay tiempo para trabajar sobre los criterios que deben auspiciarse" en materia de fiscalidad, desde "el trabajo tranquilo y riguroso", ha añadido.

Para evitar "malas interpretaciones", la ministra ha declinado hablar de ciudades concretas con problemas de contaminación.

Previamente a esta reunión, la anécdota en el ministerio la ha protagonizado el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que ha mostrado su asombro respecto a la "boina" que cubre la capital.

Ha asegurado que ya sentía "la polución en la garganta" y "dificultades para hablar con claridad".