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El Gobierno exige el uso de las lenguas cooficiales en el Parlamento Europeo

A pesar de que no permite su uso en el Parlamento español

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Diego López Garrido ha asegurado en el Congreso que el Gobierno no cejará en su proposito para que las lenguas cooficiales españolas puedan ser utilizadas en el Parlamento europeo. Algo muy paradójico si se tiene en cuenta que no permite su uso en el propio Congreso español.

En su intervención, el secretario de Estado para la Unión Europea ha sacado pecho: 'El Ejecutivo  no bajará ni un milímetro su insistencia y preocupación para que la realidad española tenga su proyección, hasta las últimas consecuencias, en las instituciones europeas'.

López Garrido ha asegurado que la UE ha sido siempre receptiva a lo que España ha planteado en todas las instituciones, y ha insistido en que 'sólo queda una asignatura pendiente: el Parlamento europeo'.

Además, se ha mostrado confiado en que 'con paciencia y sentido común' se podrá convencer a los grupos políticos para que en la Eurocámara se pueda hablar en todas las lenguas españolas.

La petición del Gobierno de Zapatero no podrá ser avalada con el ejemplo del Congreso de los Diputados de España. La escena en la que el presidente del Congreso de turno llamaba la atención y retiraba la palabra a cualquier diputado que trataba de dirigirse a la Cámara en una de las lenguas cooficiales se ha repetido en democracia. Y el actual presidente del Congreso, el socialista José Bono, ha sido especialmente celoso en que sólo se pueda usar el castellano.

Sólo su antecesor, Fernando Marín, relajó un poco la prohibición durante un tiempo y abrió la puerta al uso del gallego, el catalán o el euskera en la introducción de las intervenciones de los diputados. A su llegada, Bono lo cortó de raíz, ante las enérgicas protestas de los partidos nacionalistas.

Este verano se alcanzó el punto álgido de tensión. Ante las continuos conflictos y la petición formal expresada por ERC para recuperar la doctrina Marín, Bono remitió una carta en la que manifestaba que él no podía ir contra las leyes.

Por aquel entonces, Bono expresó que el uso de las lenguas cooficiales en el Congreso tenía 'un encaje jurídico muy discutible'. 'Ofrecen experiencias no precisamente satisfactorias', sentenció. Para zanjar la cuestión se amparó en el reglamento del Congreso: 'puede ser modificado pero no le corresponde al presidente del Congreso hacerlo', dijo.

Sin embargo, desde fuentes del Congreso aseguran a Público que 'no existe ninguna referencia al uso de las lenguas en el Parlamento', por lo que Bono debía referirse a una interpretación de 'la Constitución'.