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El Gobierno kirguiso refuerza el sur tras los disturbios

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Kirguistán enviará el domingo fuerzas de reserva y voluntarios hacia el sur del país, después de que una tercera noche de enfrentamientos con armas elevó a 80 la cifra de muertos en el peor episodio de violencia en el país del centro de Asia en dos décadas.

El Gobierno provisional de Kirguistán, una ex república soviética que tiene bases militares de Rusia y Estados Unidos, dio a sus fuerzas de seguridad permiso de disparar a matar, después de los disturbios étnicos entre kirguisos y uzbecos en las ciudades de Osh y Jalalabad.

El Ministerio del Interior dijo en un comunicado que enviaría una fuerza de voluntarios al sur porque la situación en las regiones de Osh y Jalalabad -bastiones del depuesto presidente Kurmanbek Bakiyev- sigue siendo "compleja y tensa".

Un corresponsal de Reuters dijo que era posible oír disparos desde un vecindario uzbeco de Osh, la segunda ciudad más grande de Kirguistán, donde casas y negocios han sido quemados, pero los tiroteos son menos frecuentes que hace 24 horas.

Los renovados disturbios en Kirguistán han provocado preocupación en Rusia, Estados Unidos y la vecina China. Washington utiliza una base aérea en Mana, en el norte del país y a unos 300 kilómetros de Osh, para enviar suministros a sus fuerzas en Afganistán.

La violencia es la peor desde que Bakiyev fue derrocado en disturbios en abril. La líder del gobierno interino Roza Otunbayeva ha acusado a partidarios de Bakiyev, quien se encuentra en el exilio en Bielorrusia, de avivar el conflicto étnico en el bastión del ex presidente.

Partidarios de Bakiyev ocuparon brevemente edificios del Gobierno en el sur del país el 13 de mayo, desafiando a las autoridades centrales. El gobierno de Otunbayeva sólo tiene un control limitado sobre el sur, que está separado de la capital Biskek por montañas.

Los más recientes enfrentamientos son los peores episodios de violencia étnica desde 1990, cuando el entonces líder del Kremlin Mijail Gorbachov envió soldados soviéticos a la zona después de que cientos de personas murieron en Osh y sus alrededores.

Kirguistán pidió el sábado la ayuda de Rusia para contener los disturbios, que el Ministerio de Salud dijo han dejado 80 personas muertas -72 en Osh y ocho en Jalalabad- y unos 1.066 heridos.

Rusia dijo que no enviaría soldados de paz, pero que discutiría la situación el lunes dentro de un bloque de seguridad de ex repúblicas soviéticas liderado por Moscú, conocido como Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC).

El presidente ruso, Dmitry Medvedev, está siguiendo la situación de cerca y ha discutido con los líderes de Uzbekistán y Kazajistán, las dos potencias que limitan con Kirguistán, dijo el Kremlin.

Estados Unidos dijo que apoya los "esfuerzos coordinados de Naciones Unidas y la Organización Para la Seguridad y Cooperación en Europa para facilitar la paz y el orden", y dijo que insta a sus ciudadanos en el país a mantenerse en contacto con la embajada estadounidense.