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El Gobierno laborista australiano pide perdón a los aborígenes

Más de 100.000 menores fueron separados de sus familias para ser «civilizados» por blancos

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El Gobierno de Australia pedirá hoy perdón, por primera vez en la historia del país, a las víctimas aborígenes de las llamadas generaciones robadas.

Así se conoce a los más de 100.000 menores que entre 1910 y 1970 fueron separados de sus familias por la Administración australiana y enviados a formarse para trabajar y 'civilizarse' en el seno de familias blancas o de instituciones religiosas.

El primer ministro australiano, el laborista Kevin Rudd, presentó ayer al Parlamento, como primer punto en el orden del día y de la nueva legislatura, la declaración que hoy leerá en nombre de la Cámara.

La declaración no tiene precedentes en la política australiana. El anterior primer ministro, el conservador John Howard, en el cargo desde 1996 hasta las elecciones de noviembre de 2007, se negó rotundamente a pedir perdón a los aborígenes.

Un grupo de ellos, con sus cuerpos pintados de blanco, vestidos con pieles de animales y descalzos, participaron en la ceremonia parlamentaria con bailes tradicionales.

'Esta bienvenida tiene un gran simbolismo, la esperanza de una nación unida a través de la reconciliación', dijo a los diputados la líder aborigen Matilda House.  

Posible indemnización

A pesar de la gran controversia sobre el contenido de la declaración y de la insistencia por parte de expertos en evitar la palabra 'perdón' por temor a que dé lugar a peticiones de indemnizaciones, el nuevo Gobierno laborista decidió incluirla en el texto, según Efe.

De hecho, la palabras 'disculpa' o 'perdón' aparecen en seis ocasiones a lo largo de la declaración, que reinvindica la necesidad de abordar el pasado por doloroso que sea para avanzar hacia un futuro 'en el que todos los australianos, con independencia de sus orígenes, sean verdaderamente iguales y tengan las mismas oportunidades'.

La Alianza Nacional Aborigen se ha felicitado por los términos que se han empleado en la redacción. Su portavoz, Michael Mansell, dijo al diario The Australian que la formulación del primer ministro -en especial cuando se refiere a 'enmendar los errores del pasado'- sugiere que no se descarta negociar una compensación económica para las víctimas.

Es una de las reivindicaciones de las asociaciones aborígenes, que han pedido que se destinen 600 millones de euros a un fondo de reparación.

'El hecho de que Rudd use esas palabras en el texto indica que deja la puerta abierta a negociaciones', opinó Mansell.

El portavoz cree que, aunque el primer ministro ha descartado en el pasado indemnizaciones, durante sus primeros meses en el poder ha dado un 'giro radical' en algunos temas.

En cualquier caso, la Alianza Aborigen mostró su apoyo total a la declaración.

'Estamos deseando escuchar como el primer ministro ofrece sus disculpas a las generaciones perdidas. Sus miembros se sentirán muy aliviados al ver que la palabra ‘perdón' aparece finalmente', apuntó.

Hoy, miles de aborígenes que han viajado a Camberra desde varios puntos del país se congregarán cerca del Parlamento para vivir juntos el gran momento de escuchar la declaración en la que su Gobierno les pide perdón.