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El Gobierno ultima un empujón al negocio del ahorro energético

Industria podría adjudicar mañana el proyecto piloto para el complejo madrileño de Cuzco

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El Gobierno quiere dar este mes un empujón a las empresas de servicios energéticos (conocidos como ESCO, por sus siglas en inglés), dedicadas a optimizar el uso de energía en edificios y espacios públicos. Se trata de un sector poco desarrollado en España (no así en otros países con un clima más frío, como EEUU, Francia o Reino Unido), que empieza a despegar y que tiene recorrido, dado que España consume energía de una forma más ineficiente que la media de la UE.

Industria podría llevar en breve al Consejo de Ministros un plan de eficiencia para unos 2.000 edificios y espacios públicos, de los que la mitad pertenece al Estado y el resto, a las comunidades autónomas.

La medida fue planteada hace dos semanas en una conferencia sectorial entre Industria y las autonomías y, previsiblemente, incluirá subvenciones financieras para las ESCO por importe de hasta el 20% del coste de cada proyecto (el 15%, a cargo de Industria y el resto, de los gobiernos regionales). Además, las empresas tendrán acceso a la línea de crédito ICO Economía Sostenible, que financia hasta el 100% del proyecto a bajo interés.

El plan tiene su origen en un programa anunciado en diciembre pasado para reducir un 20% el consumo energético en 330 edificios públicos. El programa fue ampliado en marzo, coincidiendo con la aprobación del proyecto de ley de Economía Sostenible.

Las consultoras tendrán ayudas de hasta el 20% de cada proyecto

Entonces, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cifró el ahorro logrado en 3.000 millones de euros, una cifra que provocó cierta hilaridad en algunos círculos por considerarla disparatada: se interpretó que el ahorro anunciado era anual, lo que suponía que la factura energética de esos edificios ascendía a 15.000 millones al año, cifra equivalente a todos los costes del sistema eléctrico.

Según fuentes gubernamentales, ese ahorro es una estimación a largo plazo, de una década. Las empresas consultadas creen que, en ese caso, la cifra sí es factible. El plan, que requiere de consenso político al implicar a todas las administraciones, se cayó del denominado proceso de Zurbano, pero el posible pacto energético entre el Gobierno y el PP puede haber contribuido a reactivarlo.

Como aperitivo, Industria podría resolver mañana el concurso lanzado hace un año para adjudicar los servicios energéticos en la sede que comparte con el Ministerio de Economía en el vetusto (y enorme) complejo de Cuzco, en el madrileño paseo de la Castellana. El proyecto, que lleva meses de retraso (las empresas esperaban que se resolviera en enero pasado), atrajo inicialmente a doce consorcios (la mayoría, alianzas de varios grupos) y está en su fase final desde hace tres meses.

Hay tres candidatos: la constructora Acciona (que se ha presentado en solitario), el tándem formado por Gas Natural-Unión Fenosa y ACS y la alianza entre la francesa Dalkia (participada por EdF) y Ferroser (Ferrovial).

El plan de ahorro en 2.000 edificios públicos podría aprobarse en breve

La terna refleja el perfil de ESCO que quiere potenciar Industria. La idea del ministerio es que las empresas asuman un riesgo económico en sus proyectos, ya que el cliente abona el servicio con los ahorros obtenidos en su factura energética. Y esto es algo que sólo está al alcance de grandes compañías.

De hecho, entre los miembros de la Asociación de Empresas de Mantenimiento Integral y Servicios Energéticos (AMI), principal patronal del sector, destaca una mayoría de filiales de constructoras (ACS, Acciona, Ferrovial y Sacyr, entre ellas) y subsidiarias de multinacionales energéticas (GDF-Suez, EdF y Gas Natural-Fenosa, una de las últimas en incorporarse).

En muchos casos, se trata de compañías adquiridas en los últimos años por esos grandes grupos y especializadas en el mantenimiento de instalaciones. Y músculo financiero no les falta: según el secretario general de AMI, Javier Sigüenza, el sector, que ya emplea a entre 35.000 y 40.000 personas, invertirá 5.000 millones en los próximos años.

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, ha dicho en alguna ocasión que las ESCO pueden absorber parte del excedente de mano de obra del sector de la construcción. Sigüenza, sin embargo, lo duda: 'Hay personal que tiene encaje, por ejemplo, en la ejecución de las obras de acondicionamiento; pero también hay una parte técnica que requiere otras titulaciones. No es un trasvase tan fácil, a menos que se trate de proyectos de gran envergadura', concluye.