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El Gobierno vasco lucha contra ETA también en la calle

El Ejecutivo de Patxi López declara la guerra a los símbolos callejeros del entorno de la banda

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Cien días después del desembarco de Patxi López en Ajuria Enea, la lucha contra ETA continúa con su ritmo de detenciones. Sin embargo, donde de verdad se deja notar el cambio esgrimido por los socialistas vascos es en la lucha que a diario se da en las calles del País Vasco para intentar deslegitimar socialmente la actividad de la banda terrorista.

Con ese objetivo, el consejero Rodolfo Ares, anunció el pasado 9 de junio la creación de un fondo económico para ayudar a los ayuntamientos a retirar carteles o pintadas que ensalcen a los terroristas. Consciente de que los 34 ayuntamientos controlados por ANV no iban a retirar los símbolos proamnistía por las buenas, Ares advirtió que, de ser necesario, recurriría 'a la limpieza por parte de empresas contratadas directamente'.

Pese a todo, a fecha de hoy, sólo el 43% de los municipios vascos reconoce haber actuado contra pintadas o carteles favorables a ETA, y un cuarto del total no respondió al Defensor del Pueblo Vasco cuando fueron preguntados a este respecto, la mayoría de ellos de signo abertzale. Ante está situación, Interior envió a finales de julio decenas de requerimientos a ayuntamientos vascos para que retirasen de forma voluntaria estos símbolos de sus calles con la advertencia de que de lo contrario podrían ser acusados de enaltecimiento al terrorismo.

Entre las escasas repercusiones de esta petición se encuentra la del Ayuntamiento guipuzcoano de Oiartzun, donde los siete ediles de ANV aprobaron el 29 de julio retirar una pancarta en la que aparecían retratados ocho reclusos etarras vecinos de la localidad. La moción incluyó la intención de recolocar en un breve espacio de tiempo este mural en el nuevo frontón de la localidad.

El escaso tiempo que pasa entre que una pancarta es retirada por la Ertzaintza y vuelve a aparecer en el mismo lugar es el principal obstáculo de la estrategia defendida por el nuevo Gobierno vasco. Los ejemplos son numerosos.

Durante los últimos meses la Ertzaintza ha actuado en numerosas localidades vascas como Villabona, Bergara, Zaldibia, Vitoria, Sopelana, Santurtzi, Barakaldo, Murgía, Trapagaran, Soraluze, Usansolo, Galdácano y en varios barrios de Bilbao. Ayer mismo, detuvo a dos personas en Zarautz por colocar una pancarta con fotos de presos. Pese a ello, en la gran mayoría de estas localidades se puede volver a ver a día de hoy los mismos símbolos que fueron requisados. Desde Interior son conscientes del problema, pero afirman que no van a cejar en su empeño y que 'siempre que es posible se vigila la zona para evitar que vuelvan a ser restituidas e identificar a los responsables para multarles y llevarles a la vía penal'.

La situación es aún más peliaguda ahora que gran parte de los municipios del País Vasco están celebrando sus fiestas municipales. Hace escasos días, coincidiendo con el comienzo de las Fiestas de La Blanca en Vitoria, una furgoneta del servicio de limpieza escoltada por varios vehículos policiales retiró del Casco Viejo a las once de la mañana, el momento más tranquilo en esa zona festiva, varios carteles de presos de ETA y uno de la organización ilegal Segi. Algunos llevaban allí, en la calle Cuchillería, varios años.

En total, el Ayuntamiento de Vitoria gasta anualmente más de 134.000 euros en eliminar pintadas de carácter político de las calles de una ciudad con poco más de 300.000 habitantes. Por su parte, el Ayuntamiento de San Sebastián reconoce que cada año elimina 20.000 pintadas de todo tipo, la gran mayoría de contenido reivindicativo, siempre 'dentro de las posibilidades'. Y es que, pese a las fuertes medidas de seguridad con las que se realizan estas actuaciones, varios agentes de la policía vasca y de los servicios de limpieza han sido agredidos en las últimas fechas al intentar limpiar de la presencia de ETA las calles del País Vasco.