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El Gobierno y la Generalitat pactan iniciar en mayo las obras que prolonguen el minitrasvase del Ebro

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Barcelona, 15 abr (EFE).- El Gobierno y la Generalitat han sellado hoy un pacto para iniciar el 1 de mayo las obras de prolongación del llamado "minitrasvase" del Ebro a Tarragona, con el fin de aportar unos 50 hm3 de agua al área de Barcelona procedente de los "excedentes" de los regantes del delta.

Así lo han anunciado en rueda de prensa la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, y el conseller catalán del ramo, Francesc Baltasar, quienes han destacado que se trata de una medida "provisional" y de "emergencia" que no "restará ni una gota más de agua del río" ni menoscabará su caudal.

Los responsables de Medio Ambiente del Gobierno y la Generalitat, que han rechazado que se pueda denominar "trasvase" a esta actuación, han explicado también que la tubería que conectará el agua procedente del Ebro con el sistema Ter-Llobregat tendrá unos 62 kilómetros y transcurrirá de manera subterránea, en su mayor parte, por la zona de servidumbre de la autopista AP-7.

El coste de la obra será de entre 170 y 180 millones de euros, que correrán a cuenta de las inversiones del Estado en Cataluña que contempla la disposición adicional tercera del Estatut.

El acuerdo incluye además la inversión de 24 millones de euros destinados a acelerar un plan de mejora de los regadíos de la zona del Delta del Ebro, lo que debe de ayudar a aprovechar al máximo el agua concedida a los regantes de Tarragona, minimizando las pérdidas en las acequias.

Los regantes tienen unos excedentes de 120 hectómetros cúbicos al año, que venden al Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT), organismo que únicamente utiliza unos 80 hectómetros, por lo que los restantes irían al área de Barcelona a través de la nueva tubería.

La ministra Espinosa se ha reunido esta tarde por espacio de dos horas y media con el presidente catalán, José Montilla, y con Baltasar en el Palau de la Generalitat para alcanzar un acuerdo definitivo ante la sequía que padece la comunidad catalana desde hace meses.

Espinosa y Baltasar han comparecido después en una rueda de prensa posterior en la que han dicho que la prolongación del "minitrasvase" no tendrá ningún impacto ambiental, que no será necesaria una declaración ambiental de las obras por motivos de urgencia, y que la tubería sólo podría ser utilizada otra vez en un nuevo caso de extrema sequía, a través de una nueva autorización por real decreto ley.

Baltasar ha precisado que ambas administraciones consideran que, con la entrada en funcionamiento de la planta desalinizadora del Prat de Llobregat (Barcelona) en mayo de 2009 la medida acordada hoy "no se tendrá que volver a hacer servir".

El conseller ha explicado que las obras para instalar la tubería estarán en "pleno funcionamiento" el próximo 1 de mayo, una vez que el Consejo de Ministros apruebe el real decreto ley y se firme el convenio entre ambas administraciones, para que los trabajos estén listos en otoño y se eviten así cortes de agua en el área de Barcelona a causa de la sequía.

Baltasar, quien ha indicado que aún se están "ultimando los detalles" de la infraestructura, cuyo coste podría aumentar finalmente un diez por ciento, ha asegurado que las obras estarán acabadas en octubre gracias a que se ejecutarán simultáneamente por distintos puntos entre Tarragona y Olèrdola (Barcelona), lo que "permitirá ganar un tiempo precioso".

"Es una medida compleja, que necesitará de una gran intensidad de trabajo, de una exquisita coordinación y de una enorme capacidad de saber intervenir a lo largo de los más de sesenta kilómetros de tubería que harán posible estos beneficios", ha indicado el conseller.

La ministra Espinosa ha insistido en que esta obra "no es ningún trasvase" y ha recordado que infraestructuras similares se llevaron a cabo años atrás en Murcia y la Comunidad Valenciana ante graves períodos de sequía como el que sufre actualmente Cataluña.

"Esta medida es una aportación del sistema CAT hacia el ATLL -Aguas Ter-Llobregat-, es de carácter provisional, de emergencia, que en ningún caso el Gobierno central y la Generalitat queremos entender como una medida estable ni que saque ni una sola gota de agua del río Ebro", ha añadido el conseller.

Espinosa, por otro lado, ha explicado que, como medida complementaria a esta obra, el Gobierno va a acelerar la puesta en marcha de un plan de mejora de los regadíos del Delta del Ebro, que permitirá ahorrar cada año unos 50 hectómetros cúbicos de agua, casi la misma cuantía que requiere el área metropolitana para no sufrir cortes de suministro.

Este proyecto, que el Gobierno ya tenía previsto llevar a cabo, si bien no de manera urgente, tendrá un período de ejecución de cuatro meses y un coste de unos 24 millones de euros, que asumirá íntegramente el Ejecutivo central.

Las obras, que empezarán a primeros de mayo, al disponer ya de la declaración de impacto ambiental, constarán de dos fases y permitirán sustituir más de cien kilómetros lineales de acequia por tuberías de poliuretano, minimizando así al máximo las pérdidas de agua de los regadíos.